La esperanza que nace del fútbol

No hay mayor alegría que desata a un pueblo a celebrar y manifestarse en las calles, en sus casas y con sus familias, que la pasión hacía la Selección Colombia de fútbol; nos une en un solo color, como si de política se tratara; nos identifica en el desarrollo de una sociedad y nos representa dentro de las miles de razones que existen para pensar en este deporte, en este equipo como nuestro único método de confluir como sociedad desde la posibilidad de volver a los niños en los futuros aspirantes al cambio y al progreso, pensando en los certámenes mundialistas venideros, así como en la formación de nuevos aspirantes a destacar en las distintas modalidades deportivas en las que Colombia es potencialmente visible.


Para fortuna pasada del municipio, en su ex-equipo de fútbol de primera división nació la posibilidad de poder ingresar nuestra Soacha a grandes ligas en el desarrollo del fútbol en Colombia y Latinoamérica, en la posibilidad de descubrir los talentos que necesitamos para ganar copas del mundo, que con la incidencia política fallida en cuanto al presupuesto deportivo, pudimos haber tenido de la mano de nuestros representantes rojiblancos (Tigres F.C), muchos campeonatos para habernos unido en una sola voz soachuna.

Desafortunadamente, la única posibilidad que hubo para involucrar a estos a jóvenes que nacen de la tierra de la esperanza, del fútbol para la paz, del reconocimiento de un municipio afectado de los soachunos, que mezclan sus habilidades deportivas con las realidades en las que nos enfrentamos a diario, pero que la suerte no es el mayor beneficio en esta situación, se perdió. El mismo lugar donde con un gran recorrido transitado en búsqueda del desarrollo deportivo para el postconflicto, los resultados han sido menos oportunidades en la construcción de un fruto tangible de esperanza para nosotros.

¿Cómo le garantizamos al que está en la esquina de mi barrio que por un lado tenga un balón y una voluntad enorme por parte de la comunidad para que ese anhelo se convierta en sueño, y por otro, el resultado de una política de desigualdad que ha llevado a permear diariamente las consecuencias de la violencia del país? Incluso hoy el equipo que era de Soacha, ya no lo es; porque al parecer, la emergencia social debe ser eterna.

¿Cómo recortamos distancias, las brechas y alargamos el tiempo de nuestro día a día, para que el sacrificio que nace del anhelado corazón de ser un solo color y de la unión latente del actual Municipio de Soacha, cuando aun teniendo espacios para esto, no son adecuados para albergar a un equipo de primera división?

Cuando leemos la historia de Juan Guillermo Cuadrado, pienso en los niños de los Altos de Cazucá, en la generación nueva de El Charquito o en esas promesas descuidadas de las veredas que representan por su naturaleza el nacimiento de la vida en Soacha; y si alguien como Cuadrado pudo anotar el gol definitivo en el cierre del partido contra Polonia, ¿por qué nuestros niños no podrían escarbar esa esperanza desde las sedes de nuestro municipio, con la posibilidad de ser grandes en el fútbol, con la esperanza de poder ser constantes y de hacer vivir la pasión del deporte que es capaz de unir a todos los colombianos y a todos los soachunos?

Hoy no tenemos sede que nos permita abrir las esperanzas de la promoción de la nueva generación del cambio que llegará a esos mundiales venideros, hoy jugamos frente a un equipo que a tan solo unas pocas horas que nos separa del día y la noche, consiente la misma condición geográfica y social con la que se disfruta el fútbol en la sede de la Selección; nuestra esperanza se queda en tan solo un titular de prensa, como todo lo que pretenden mediatizar en nuestra Soacha, recordando cómo estos anhelos se pierden como se ha perdido la esperanza de un parque cuyo nombre representa a este niño que fue titular en toda la prensa de Colombia, solo porque refleja la irresponsabilidad municipal de sus huecos y alcantarillas en mal estado, y si es de reflexionar la ausencia de la promesa del parque olvidado, ¿por qué no podríamos exigir un equipo en Soacha que nos abra la puerta a soñar, vistiendo los colores rojo y blanco de nuestra bandera?

Los soachunos veremos la construcción de un nuevo municipio que de forma desbordada conocerá las próximas leyendas en ciencia, educación, artes, deportes y demás; nuestra población es diversa, mezclada por unos factores externos que nos arropa en el círculo del postconflicto que afectó a toda la nación, pero que de ese vínculo se promoverán las iniciativas de los nuevos soachunos y de sus antiguos o raciales territoriales, quienes demostrarán ante el país entero que su densidad poblacional empieza a generar un fruto que promoverá las nuevas generaciones del país, pero antes debemos traer de vuelta a nuestro equipo Tigres F.C y promover todo el desarrollo del deporte que se hace activo desde las organizaciones sociales, para que ellos sean esas promesas bicolor y permitan en torneos futuros clasificarnos a los tan deseados octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA.

Luis Alfonso Agudelo Ibáñez
Soacha Pública

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