No es culpable la que te parió

Viernes 5 de enero de 2018, por Evelyn Huérfano Sánchez




No es culpable la que te parió, ella, esa pobre mujer, de tenerte como hijo, de haber criado un monstruo, una bestia, que aparenta ser humano, no es culpable tu familia de haber creído en la sonrisa de un farsante, no es culpable la maestra de no haber visto mas allá de tus juegos infantiles llenos de odio hacia tus pares.

No tenía la culpa tu madre, como no la tenían esos niños que creyeron en tus falsas caricias y tu sonrisa hipócrita de amor, no la tenía aquella mujer que creyó en tus afectos cuando descubrió la fiera que guardaba tu ser, no tenía la culpa esa infancia que asesinó tu lastimosa existencia.

Cómo unos ojos tan dulces tenían que observar el odio intempestivo de tus asquerosas intenciones, que me explique tu dios, tu religión, tu género, o esta desgraciada raza humana el por qué es tan malo ser niño, niña, mujer, hombre, ¿qué de malo tiene querer vivir, vivir como cualquier otro ser humano? ¿quién te dio la facultad de mandar sobre nosotros, de acabar con tantas infancias y vidas? ¿quién responde por la felicidad asesinada?, por cada grito, lagrima y palabra ahogada, ¿quién?

Es tan insaciable tu sed de daño que tu maldad no tiene limites, la verdadera expresión de asesino se acomoda a tus acciones, igual que el título de violados, adoloridos, tristes y muertos, a las víctimas de tus decisiones.

A la mierda tu guerra sucia contra nosotros y nosotras, a la mierda tu pedofilia, tu misoginia, tu pederastia, a la mierda el santo al que le rezas o el juez que te protege.
Estamos saturados de la propaganda basura de la televisión que habla sobre cuidarnos de personas como tú, pero que jamás hablan de que todos ustedes deben simplemente respetar la existencia del otro, del semejante, del desprotegido, del indefenso. Es demasiado empalagoso el discurso de justicia contra ustedes cuando nuestra realidad sigue siendo el temor.

Paguen, solo paguen… sientan, lloren, exploten de dolor cuando recuerdo a recuerdo los innombrables sientan el peso de su miserable existencia y el injustificable sufrimiento al que fueron sometidos sólo por estar cerca de alguien que se equivocó de vida, ustedes que con sus manos taparon gritos de angustia y que tocaron lo intocable con su mano untada de odio, por ustedes y sobre todo por ellos, porque el mundo es de todos, y la justicia terrenal, justificada y visible para los que deciden dañar los sueños de unos desconocidos que serán parte de una cifra más.

A quien corresponda, con sed de justicia

Evelyn Huérfano Sánchez

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