Ser bombero: Una vocación hecha con corazón

No es sólo apagar un incendio o desfilar por una calle en una máquina equipada con mangueras y sofisticados elementos disponibles para atender emergencias, es cumplir una labor social desinteresada llena de la mayor voluntad para hacer las cosas con lo mejor que tiene el ser humano: El amor… Se trata, simplemente, de ser bombero.


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Aprovechando la celebración del Día Nacional del Bombero el pasado lunes, Periodismopublico.com conoció de cerca cada uno de los pormenores en la actividad diaria que estos profesionales cumplen en la noble misión de atender cada una de las emergencias que se presentan en el municipio de Soacha.

“Muchas personas tienen la idea de que los bomberos sólo atienden incendios, pero lo cierto es que nosotros atendemos toda clase de calamidades que van desde una fuga de gas hasta una explosión, desde un deslizamiento de tierra hasta una inundación, rescates vehiculares y de alturas, además de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, complementado con capacitaciones en las cuales brindamos asesorías en seguridad para empresas y trabajamos para que la vida de cada habitante de esta ciudad sea más llevadera y por supuesto, para que en caso de siniestros las pérdidas humanas y materiales sean mínimas”, afirma Manuel Gaitán, uno de los miembros de los Bomberos Oficiales de Soacha, para empezar a hacer una aproximación a su trabajo.

Un día en la vida de un bombero

Son las 6 AM y empieza la jornada para Manuel, antes que nada no se puede pasar por alto el calentamiento y los ejercicios matutinos que le permiten a él y a sus compañeros estar en forma para tener las mejores condiciones a la hora de enfrentarse a un siniestro. “Mantenernos en buen estado físico para conservar la capacidad de respuesta en una emergencia es un deber básico, las herramientas y los equipos con los que trabajamos son bastante complejos, por lo cual para poder manejarlos correctamente es fundamental estar aptos físicamente”, anota el bombero Gaitán.

Luego del entrenamiento se hace una revisión para comprobar que tanto los elementos como el personal se encuentren en plena disposición para atender cualquier eventualidad que se pueda presentar. Normalmente el cuerpo de bomberos atiende un promedio de 7 a 10 servicios, sin contar los hechos extraordinarios que tras concluir la jornada cotidiana sucedan en algún punto del municipio.

“Lo importante no es la cantidad de servicios que se atiendan sino la calidad con que estos se realicen, a fin de preservar el bienestar de cada persona, pues nuestros principales deberes son salvar vidas, preservar bienes y conservar la naturaleza. Una emergencia se presenta en cualquier momento y siempre debemos estar prestos a atender los requerimientos de la comunidad, aunque desgraciadamente la cultura de este país no permite entender que un vehículo de emergencia, más allá de hacer bulla o verse ‘bonito’ (como piensan algunas personas), es para prestar el bien a la misma sociedad en aras de brindar un buen servicio y hacer que se pierdan menos vidas, porque esto es de la gente, cada uno de nuestros elementos son comprados con el dinero de los impuestos y aunque a veces no se les da el trato correcto, los bomberos siempre estarán listos con la mejor disposición. Normalmente terminamos labores a las 10 PM para ir a casa y tomar un breve descanso y así prepararnos de cara al otro día”, precisó Manuel.

Un trabajo como cualquier otro

Alegrías, tristezas, triunfos y fracasos son aspectos que, como en cualquier profesión u oficio de todos los conocidos y por conocer, deben enfrentar los hombres que hacen parte del cuerpo oficial de bomberos.

“Muchas veces uno llega a la casa desmotivado, pensando que de pronto se hubiera podido hacer más para atender mejor las emergencias, pero en nuestras esposas y nuestras familias encontramos el pilar que nos devuelve el ánimo y nos da la proeza para seguir adelante, aprendiendo de las dificultades y continuar ayudando a más personas. La familia es la felicidad y la fuerza para seguir adelante”, exclama Gaitán.

Más allá de las malas actitudes que a veces se perciben de la comunidad por los retrasos a la hora de atender una calamidad o porque a criterio de la gente del común estas personas no llenan las expectativas esperadas, para los bomberos la mejor satisfacción de todas es poder brindar una mano amiga al ciudadano de a píe, sin importar su estatus social o sus condiciones, pues como lo dice Gaitán, “todos somos seres humanos y necesitamos de otros para dar lo mejor de sí mismos cada día. Aquí se aprenden muchas lecciones de vida que lo hacen mejor persona. Definitivamente esto es más que simplemente bajar por un tubo”.

Se dice que el turno del bombero cubre las 24 horas del día (y hasta más) a causa de las emergencias que ocurren y simplemente no dan espera, “al momento de salir a descansar se suelen presentar eventualidades que reducen significativamente el tiempo para compartir con la esposa, los hijos e inclusive con los padres y los hermanos. Ese es el gaje más evidente que se ve en esta profesión, a lo que se suma el gran desgaste físico que podemos presentar. Nuestra principal desventaja es estar alejados de la familia”, agrega Manuel.

Cuando las cosas se hacen por vocación

No se podría cumplir con una labor como la de ser bombero, si no se tiene el coraje y la convicción de servir que poseen estos personajes anónimos que, aún por encima de su persona misma, están dispuestos a arriesgar la vida con tal de garantizar el bienestar colectivo y fortalecer la armonía dentro de la sociedad.

“Recuerdo que un compañero me enviaba la imagen de un bebé vestido de bombero sobre la cual decía que “todos nacemos bomberos pero pocos logramos quedarnos ahí”… Eso me hizo pensar que ser bombero no es simplemente buscar un protagonismo dentro de la sociedad, sino que es algo que se debe hacer con el corazón, pues si no existe empatía y satisfacción con el trabajo, sencillamente no se puede realizar. Ese gusto se refleja en cosas tan sencillas como arreglar una manguera u otras más complejas como salvar la vida de un ser humano. Quienes trabajamos en esta profesión somos personas íntegras y capacitadas que sienten amor por su profesión y su uniforme sin esperar nada a cambio, más que el simple agradecimiento de la comunidad porque para eso estamos, ese es nuestro deber. Confiamos siempre en que cuando lleguemos a faltar, Dios estará acompañando a nuestras familias, pues el bombero no ve por sus propios sentimientos sino por los de su comunidad, sobre todo en un país como Colombia donde su gente tiene muchas carencias y necesidades. Servimos con la ayuda del señor y la de nuestras herramientas”, agrega Manuel.

La importancia de los bomberos de Soacha

La urbanización Bosques de Zapán en la comuna dos, se ha convertido en el centro de operaciones de esta institución que inició labores hace aproximadamente 16 años como una entidad que en principio apoyó y complementó las funciones que desempeñaba, inicialmente, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios (aún en funcionamiento), que hasta ese tiempo era la única entidad dedicada a atender las emergencias dentro de la ciudad.

Durante más de una década, los bomberos han logrado consolidarse como uno de los principales organismos de emergencias en la provincia Soacha, tanto así que han logrado atender emergencias de territorios vecinos como Sibaté y San Antonio del Tequendama, además de otros un poco más distantes como Mesitas del Colegio, Silvania, La Mesa y hasta el municipio de Tocaima.

Cabe destacar que actualmente esta organización es miembro del Clopad (Comité Local para la Prevención y Atención de Desastres) desde donde se planean las estrategias para prevenir y hacer frente a las emergencias del municipio.

“Es mejor estar prevenidos y preparados para cualquier eventualidad. Agradecemos de antemano a todos los soachunos por permitirnos prestarles el servicio de atención de emergencias, les queremos decir además que siempre tomen las precauciones necesarias para prevenir y evitar las afectaciones en un siniestro”, concluyó Gaitán, quien a su vez envió un mensaje a todo aquel que como él sienta la vocación y el deber de servir a su comunidad siendo bombero:

“Para ser un buen bombero es necesario, como en todo trabajo, querer desempeñarse en esto, saber por qué se hace. Este es uno de esos trabajos en los cuales no se termina de aprender nunca y cada día se debe fomentar esa cultura de capacitación para cumplir una excelente labor y ofrecer un buen servicio. Siempre que uno quiera, puede lograr lo que sea, lo demás… viene por añadidura”.