El Coronel sí tiene quien le escriba

Haciendo alusión a la obra de nuestro Nobel de literatura Gabriel García Márquez, pero guardando las proporciones, parece que en Soacha el Coronel sí tiene quien le escriba. Y no es para más porque los problemas de inseguridad, intolerancia, venta de bazuco y marihuana, y la presencia de grupos delincuenciales aumenta aceleradamente, como si se tratara de una plaga incontrolable.


La semana que termina se posesionó el nuevo comandante de la Policía en Soacha, coronel Juan Carlos Celis, en reemplazo del poco recordado William Javier Lara, y ya se han escrito cientos de quejas para que la institución atienda las problemáticas que agobia a la ciudadanía.

Líderes, comerciantes y habitantes del común transmiten sus quejas vía correo electrónico o whatsapp, pero buena parte de ellas se quedan ahí porque jamás son atendidas por la institución policial, que a propósito va en decaída por el abuso de algunos uniformados en contra de la población civil.

La Policía como institución se jacta al invitar insistentemente a los ciudadanos para que denuncien, pero no se preocupa por corregir todas las irregularidades que se presentan con este mecanismo, que al decir verdad, no se sabe si es de participación o engaño. Son cientos de quejas las que diariamente se escuchan debido al acecho de los delincuentes y sus actos en contra de la población civil: robos, atracos, venta de alucinógenos, violencia intrafamiliar, intolerancia, invasiones y hasta asesinatos.

Llama la atención que desde hace algunos años en Soacha se ha venido trabajando una estrategia conjunta entre líderes comunitarios y Policía para hacer frente a la delincuencia, pero esa llave se ha venido fraccionado por diferentes factores, entre ellos la falta de respuesta efectiva de la institución a las quejas de los ciudadanos y el atropello de los uniformados en contra de la población civil.

Sólo por mencionar algunos ejemplos, es bueno recordar lo que pasó en agosto pasado cuando uniformados pertenecientes a la estación Compartir agredieron a una periodista simplemente por grabar un procedimiento en un establecimiento de comercio nocturno, o la muerte del joven Juan Camilo Herreño Micán frente a la UPJ en enero pasado, o el atropello y abuso en contra de un vendedor de la tercera edad en operativos para recuperar el espacio público en la avenida 30 de San Mateo.

Todo esto desdibuja la imagen de la Policía y origina rabia y desconfianza de la población civil hacia una institución que se supone fue creada para proteger a los ciudadanos.

Es claro que las normas hay que cumplirlas y que los uniformados están para hacerlas cumplir, pero lo que no es claro es que amparados en el nuevo Código de Policía abusen de la población civil y hagan lo que les venga en gana.

Y súmenle lo que ha venido pasando con la omisión y el silencio de las peticiones ciudadanas. Líderes y personas del común escriben a diario para reportar irregularidades, pero buena parte de estas no se contestan.

Ojalá con la llegada del Teniente Coronel Juan Carlos Celis las cosas cambien y los uniformados obtengan respuestas satisfactorias a sus peticiones, y no siga pasando lo que se volvió costumbre con el comandante anterior.

No basta con que el nuevo coronel sí tenga quien le escriba, sino que el oficial se preocupe por responder cada mensaje, cada correo y cada comunicación que llegue, por simple que parezca, pero además que revise y controle la actitud de algunos uniformados que se transforman cuando se visten de verde.

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