¿Y si de repente desaparecemos?

«No podemos aceptar que la sociedad modele nuestra personalidad
y queremos manifestar la deformidad del alma.
Y no con palabras.
La palabra está desgastada y vieja y podrida.
¡Abajo el pensamiento, todos estamos locos!
Las palabras están perdidas en los cuadernos del poeta.
Hay que bramar ahora, y que terminen los engaños»

(Eduardo Escobar a nombre del Nadaismo)


¿Y si de repente desaparecemos?, con ocasión al trillado “fin del mundo”, valga la ocasión para preguntarse ¿en qué nos beneficia la desaparición?, pero antes caracterizando el “desaparecer” éste puede ser un acto romántico si se trata de fugarse en lo oscuro de la noche, puede ser un acto cobarde si se trata de desaparecer para no afrontar consecuencias nefastas de un acto o tal vez sea un acto heroico cuando se trata de Batman después de la aprensión de ladrones y matones.

!!!Ahhh¡¡¡¡, lo interesante de desaparecer es salir corriendo como ausente de responsabilidad y evitar el dedo señalador en la frente. ¿Y si se trata de un “desaparecer” aplicado a situaciones? me permito decir que mi deseo para fin de año es que “desaparezca” el trancón de la autopista sur, ajajajaj, bueno, que desaparezcan los conductores que me gritan en el Portal de Transmilenio en el Perdomo¡¡¡, que desaparezca el caos vehicular, jajajaja, que desaparezca la corrupción, jajajajaja, que desaparezca la falta de criterio para votar por buenas opciones, jajajaja, que desaparezca el clientelismo para escoger concejales, congresistas jejejejejeje…. Aplicar las bondades de un verbo tan noble y quizá cobarde como el “desaparecer” a las situaciones enumeradas ya se pasa de ridículo, hasta para tener buenos deseos de fin del mundo.

¿Y si de repente ya desaparecimos? ¿Y si no lo sabemos? Es una explicación sensata para entender el por qué algunos miembros del gobierno actúan como si los ciudadanos no existiéramos ¿no existimos? !!!Ahhhh¡¡¡¡¡ de nuevo, ahora se trata de la sensación de ser invisible, de exigir rendición de cuentas y ser ignorados, de exigir respeto a la participación y ser ignorados, de exigir concursos de méritos para proveer cargos públicos y ser ignorados, de exigir responsabilidad de las autoridades y ser ignorados, de exigir no ser ignorados y ser ignorados.

Pensándolo bien, los ciudadanos debemos sentirnos como lo describe Radiohead[1] como invisibles, traspasando muros, habitantes de lugares equivocados donde no contamos. Quizá el deseo de algunos gobernantes, sea el de que no existamos como ciudadanos, que seamos grandes comerciantes que podamos representarles algún negocio de vivienda a gran escala en los terrenos de sus papás (Ciudadela Colsubsidio en Soacha), o que seamos presidentes que vamos a visitarlos para calmar el descontento de otros ciudadanos que se preguntan si acaso existen, o que mejor seamos números, cifras, datos cuantitativos que se acumulan en las urnas cada cuatro años.

El desaparecer como acto mágico le queda bien al ilusionista, en un mundo fílmico – literario que le permite huir del acoso por ser diferente, pero en la vida real, en el aquí y en el ahora, el desaparecer es un acto criminal, inmoral, debemos aparecer en lo PÚBLICO para apoderarnos de nuestra vida, hacer entender que no estamos muertos, que no somos invisibles, que tenemos hambre, que necesitamos transportarnos, que para la educación no nos alcanza y que el techo se nos cae cuando llueve.

Definitivamente SÍ EXISTIMOS¡¡¡¡ y somos visibles, para nosotros no aplica el fin del mundo, el mundo llega a su fin cada vez que nos hacen invisibles. Entonces, si desaparecemos, ¿para quien es el beneficio?