Por Marianelcy Villota Yela

Históricamente en Colombia se ha registrado una baja participación en política de las mujeres y son muy conocidas las dificultades y barreras con las que se encuentran en el camino para lograr una curul en el Senado o en la Cámara de Representantes.

Sin embargo, vemos con agrado y satisfacción que en las tres últimas elecciones ha venido aumentando el número de mujeres y que pese a todos los inconvenientes que se les presenta, han logrado escaños importantes para representar a sus comunidades y hacer realidad sus ideas, propuestas y anhelos en el Congreso de la República. 

En la contienda electoral de 2014, por primera vez en Colombia se escuchó hablar de la famosa Ley de cuotas de género, Ley 1475 de 2011, la cual hacía alusión a la “inclusión” de mínimo el 30 por ciento de ambos géneros en las listas de candidatos. Con tristeza y desilusión, nueve años más tarde al interior de los partidos y agrupaciones políticas, aún se escuchan frases como: “para cumplir con la Ley de Cuotas tenemos que rellenar las listas con mujeres porque al parecer a las mujeres no nos gusta participar en política”, o también lo afirman algunas investigaciones que se han realizado al respecto donde según algunos partidos “aducen que su inclusión en las listas es perjudicial para el partido, puesto que las mujeres no atraen un gran caudal de votación” (Batlle, 2014).

Por otra parte, según el Consejo Nacional Electoral, entidad que se encarga de recibir los informes y gastos de las campañas, cuando se requieren algunas mujeres que no han presentado sus respectivas rendiciones de cuentas sobre sus campañas, manifiestan que ellas no tenían conocimiento que debían hacer dichos informes, que no fueron informadas por los  partidos o agrupaciones políticas y que solo hicieron un favor a los partidos para “rellenar” las listas y así cumplir con la famosa Ley de Cuotas, denotando así la violencia en razón de género.

Pero afortunadamente a medida que avanzan los años el panorama no es tan desolador, en las últimas tres elecciones a Congreso de la República, las mujeres estamos demostrando que nos gusta participar en política, que nos hemos preparado académica y emocionalmente, que estamos empoderadas y con gran capacidad para promover ideas, propuestas y así buscar una transformación, no solo política, sino social para el país. Esto lo han venido demostrando las cifras, que aunque un poco lentas, han registrado un aumento en el porcentaje de mujeres que llegan al poder.

En la contienda electoral de 2014, resultaron elegidas 23 senadoras y 29 representantes a la Cámara. De manera especial, la participación política femenina en el Senado aumentó un 26,1 por ciento, pues de las 102 curules disponibles, 17 fueron para mujeres en 2010, lo cual supone que aun cuando aumentó considerablemente la representación de las mujeres, esta sigue manteniendo bajos niveles.

En las elecciones de 2018 se inscribieron 308 mujeres al Senado, de las cuales solo 25 obtuvieron una curul en esa corporación. Para la Cámara de Representantes aspiraron 637 pero solo 31 candidatas lograron el escaño.

En las pasadas elecciones de Congreso, en comparación con el período anterior, aumentó en 6 el número de senadoras y en 17 las representantes a la Cámara. Es decir, que de 200 curules que tendrá este 2022, 79 serán ocupadas por mujeres, 31 en el Senado y 48 en la Cámara de Representantes.

Sin duda, esto significa que la paridad en la democracia va por buen camino, así lo demuestran los resultados de las elecciones del pasado 13 de marzo. Aunque aún quedan muchos desafíos para lograr una verdadera participación política de la mujer en Colombia.

Por Marianelcy Villota, comunicadora social-periodista, magíster en Desarrollo Social.