Esto hace el Metro de Bogotá para proteger el ambiente mientras avanza la megaobra

Detrás de las columnas, vigas y trenes que ya llegan a la ciudad, existe una estrategia enfocada en proteger el entorno y minimizar las afectaciones a las comunidades vecinas.

La construcción de la Línea 1 del Metro de Bogotá no solo implica levantar columnas, instalar rieles o recibir nuevos trenes. Paralelo al avance de la obra, decenas de profesionales trabajan para reducir el impacto ambiental que puede generar una de las infraestructuras más grandes que se ejecutan actualmente en la capital.

En los frentes de obra ubicados principalmente en Kennedy y Puente Aranda, un equipo de especialistas realiza seguimiento permanente a las actividades de construcción para verificar que cada intervención cumpla con los estándares ambientales establecidos y se desarrolle con el menor impacto posible sobre el entorno.

La labor incluye la planificación de medidas antes de iniciar cada jornada, el monitoreo diario en campo y la supervisión del manejo de residuos, la calidad del aire y las condiciones de la maquinaria utilizada durante la construcción.

El reto va más allá de la obra del Metro

Uno de los aspectos que más atención recibe es la correcta disposición de los residuos generados por la construcción. Los materiales son clasificados y enviados a gestores autorizados para su aprovechamiento o disposición final, evitando afectaciones al espacio público y al ambiente.

Sin embargo, el equipo ambiental también enfrenta un problema adicional: los residuos que son abandonados por terceros en las zonas donde avanzan las obras. Para atender esta situación, la Empresa Metro de Bogotá coordina acciones con los operadores de aseo, con el fin de retirar estos desechos y evitar que interfieran con los trabajos.

Las inspecciones también incluyen controles para disminuir la emisión de polvo mediante la humectación de las superficies, verificar que las volquetas transporten correctamente los materiales y revisar constantemente la maquinaria para detectar posibles fugas de combustibles o aceites.

Según la Empresa Metro de Bogotá, estas acciones hacen parte de la estrategia ambiental que acompaña la construcción de la Línea 1, con la que se busca que el proyecto avance bajo criterios de sostenibilidad, protegiendo tanto el entorno como a las comunidades que conviven diariamente con las obras.

Foto: Empresa Metro de Bogotá

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