El Metro de Bogotá que Petro defendió ahora recibe apoyo de De La Espriella: esto viene para la Línea 2

El Gobierno Nacional confirmó su respaldo a la Línea 2 del Metro de Bogotá, un proyecto que contempla un tramo subterráneo hacia Suba y que ahora entra en una nueva etapa.

El Metro de Bogotá vuelve a poner sobre la mesa una vieja discusión: el modelo subterráneo que en su momento defendió Gustavo Petro ahora recibe el respaldo del Gobierno de Abelardo De La Espriella. La apuesta está relacionada con la Línea 2, que conectará el centro de la ciudad con Suba y cuya nueva licitación avanza con la mira puesta en 2027.

La discusión sobre cómo debe crecer el Metro de Bogotá tomó un giro inesperado. El Gobierno de Abelardo De La Espriella anunció que apoyará la expansión del sistema y, entre los proyectos priorizados, está la Línea 2 del Metro, una obra que tendrá la mayor parte de su recorrido bajo tierra.

El anuncio resulta llamativo por el componente político que lo rodea: el metro subterráneo fue una de las principales apuestas de Gustavo Petro cuando fue alcalde de Bogotá. Ahora, años después, una administración de orientación política opuesta respalda un proyecto que conserva buena parte de esa característica.

El presidente señaló que la Nación trabajará con la Alcaldía de Carlos Fernando Galán para avanzar en la Línea 2, además de impulsar los estudios de factibilidad de la Línea 3 y comenzar a proyectar una eventual Línea 4.

La segunda línea tendrá una extensión aproximada de 15,5 kilómetros y conectará la zona de la calle 72 con Fontanar del Río, en Suba. El recorrido atravesará sectores de Chapinero, Barrios Unidos, Engativá y Suba.

Uno de los aspectos que más llama la atención es que de las 11 estaciones previstas, 10 serán subterráneas y solo una estará elevada. El proyecto también contempla trenes automáticos sin conductor y una capacidad estimada de hasta 76.000 pasajeros por hora y sentido.

Un proyecto que vuelve a generar debate

La Línea 2 no es exactamente el mismo proyecto que Petro promovió durante su administración, pero comparte una característica central: la apuesta por llevar buena parte del sistema bajo tierra.

Durante el gobierno de Petro se realizaron estudios para un metro subterráneo que contemplaba un trazado diferente. Posteriormente, las siguientes administraciones cambiaron el rumbo y apostaron por el modelo elevado que actualmente corresponde a la Línea 1.

Ahora, la discusión vuelve a aparecer, pero con un escenario diferente: el Gobierno Nacional y la Alcaldía buscan sacar adelante una segunda línea que permita ampliar la red de transporte masivo hacia el noroccidente de Bogotá.

Para los usuarios, el proyecto representa una futura conexión entre sectores que actualmente dependen de TransMilenio y otros medios de transporte. Sin embargo, todavía faltan varias etapas clave antes de que las obras puedan comenzar.

Foto: Metro de Bogotá/AFP

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