Más de una tonelada de licor terminó destruida en Cundinamarca: esto pasó
El licor fue retirado de circulación tras 71 actuaciones administrativas. Conozca por qué las autoridades decidieron destruirlo y qué riesgos representa su comercialización.
Comprar una botella de licor sin verificar su procedencia puede convertirse en un riesgo para la salud. En Cundinamarca, las autoridades destruyeron más de una tonelada de bebidas que fueron retiradas del mercado por ser adulteradas, falsificadas o de contrabando. ¿Qué encontraron y por qué terminaron destruidas?
Un total de 1.720 kilogramos de licor ilegal fueron destruidos en Cundinamarca, como parte de las acciones de control adelantadas por las autoridades para evitar que estos productos lleguen a los consumidores.
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La mercancía correspondía a bebidas adulteradas, falsificadas y de contrabando que habían sido sacadas de circulación. Según la información entregada, el procedimiento estuvo acompañado de 71 actuaciones administrativas relacionadas con estos productos.
La destrucción busca impedir que las bebidas regresen al mercado y terminen en tiendas, establecimientos comerciales o en manos de personas que desconocen su origen. Además, pretende reducir los riesgos que representa el consumo de licor que no cumple con las condiciones legales y sanitarias.
Controles para frenar la venta de licor ilegal
Este tipo de productos no solo representa un problema para la salud pública. Su comercialización también afecta los recursos que se recaudan a través del impuesto al consumo y perjudica a los comerciantes que cumplen con las normas para vender bebidas alcohólicas.
Por esa razón, las autoridades anunciaron que continuarán los operativos de inspección y vigilancia en establecimientos comerciales y corredores viales del departamento, con el propósito de detectar y retirar del mercado mercancía ilegal.
La recomendación para los consumidores es comprar licor en establecimientos reconocidos, revisar que las botellas tengan sellos y estampillas correspondientes y desconfiar de productos con precios demasiado bajos o señales de manipulación.
La destrucción de estos 1.720 kilos busca evitar que las bebidas incautadas vuelvan a circular, pero también pone sobre la mesa la importancia de verificar qué se compra antes de consumirlo.
Foto: Gobernación de Cundinamarca/Canva
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