Tipologías de electores

Domingo 21 de enero de 2018, por Ángel Humberto Tarquino




El país en general y el municipio de Suacha en particular entran en la recta final en el camino hacia las elecciones parlamentarias de marzo y las presidenciales de mayo.

Con ocasión de tan trascendental hecho para el futuro del país, intentaré establecer algunas tipologías básicas de los electores de Suacha que se podrían generalizar para todo el país y que se disponen a participar en la próxima coyuntura electoral en la que se definirá si Colombia sigue navegando en el nauseabundo mar de la corrupción institucional, o buscará darse a sí mismo la oportunidad de llegar al puerto de la paz y empezar un nuevo trayecto hacia la verdadera búsqueda del bienestar general. En las actuales circunstancias de desconfianza, incredulidad, incertidumbre y zozobra por decir lo menos, los electores colombianos se preparan para participar en dos jornadas electorales en las que unos intentaran sacar a la nación colombiana a flote de la profunda crisis en que se encuentra postrada desde hace más de 20 años, y otros harán su mayor esfuerzo por acabar de hundirla definitivamente.

Siguiendo los históricos estilos de participación electoral de los colombianos, es más probable que ocurra el segundo escenario a que el primero se haga una realidad. La razón obedece a la tipología de electores, y sobre todo a las motivaciones por las que tradicionalmente han participado los colombianos para elegir a los representantes de estos dos “poderes públicos”

En países reconocidos por el ejercicio serio y responsable de la participación democrática de sus ciudadanos estos suelen estar previamente bien informados acerca del perfil de los aspirantes, de su trayectoria, de sus inhabilidades, de sus logros y capacidades; conocen en detalle el contenido de sus propuestas y programas, las reflexionan a fondo, y luego toman decisiones razonadas a favor o en contra de una u otra propuesta, asunto que es verdaderamente extraño para la mayoría de los electores colombianos.

Hago esta aclaración necesaria para que los lectores no piensen que ignoro o igualo en el ejercicio de las prácticas de la democracia a Colombia con Francia cuya tradición democrática es incuestionable. En este sentido el ejercicio dista mucho de ser una vulgar comparación y en esencia pretende que los electores se interroguen a sí mismos y a su entorno familiar y social acerca de las implicaciones de su modo de participar en la definición de los destinos del país. En consecuencia intentaré esbozar de modo general una tipología de los electores locales que de manera reiterada y desastrosa hacen presencia en cada coyuntura electoral. Aquí cae como anillo al dedo el sabio refrán popular: que los ciudadanos votan mal pero quieren que los gobiernen bien”

El primer tipo de elector es aquel que denomina como el elector famélico. Este elector es aquel que abrumado por el hambre de su familia, está dispuesto a cambiar su voto por el popular TLC la víspera de de elecciones pero esta también dispuesto a aguantar hambre en los cuatro años siguientes.

Una segunda tipología con algunas características comunes a la anterior, son los electores varados; son aquellos que si bien no aguantan hambre ese día, andan sin un peso y están dispuestos a votar por el candidato que la víspera de elecciones reparte trago y dinero a manos llenas.

Otra tipología no menos curiosa son los electores alegres; esos son aquellos que durante la navidad inmediatamente anterior a las elecciones reciben regalos para sus hijos de parte de diferentes candidatos disfrazados de Santa Claus quienes tras este ropaje y su capacidad de manipulación contentan con cualquier juguete a los hijos de los electores.

Una tipología que si bien no es una novedad, si es muy numerosa; se trata de los electores educados; son aquellos padres de familia que año a año reciben de la clase política la generosa contraprestación de recibir convenios para que sus hijos puedan acceder al derecho a la educación mientras votan por el que diga el candidato.

Es necesario decir que esta tipología es muy común y numerosa en Suacha, hasta el punto que varios personajes de la política local han hecho de este derecho fundamental un verdadero negocio, en el que como propietarios de algunas instituciones educativas se convirtieron en verdaderos caciques mientras sus colegios se volvieron en verdaderos fortines desde los que se apoyan aspiraciones presidenciales, parlamentarias, de asambleas, concejos municipales y edilatos

En los últimos años surgió una nueva y sobre todo numerosa tipología con la llegada de un presunto mesías al poder. Estos son los electores mesiánicos que consideran que con su voto van a salvar el país y no tienen ningún cargo de conciencia a la hora de elegir; con fe ciega votan por el que diga el mesías.

Existen otras tipologías que hunden sus orígenes en la edad media y son aquellos que en el argot político se denominan como los soba solapas; son aquellos que le brillan los zapatos a los candidatos en campaña hasta con la lengua. En Suacha es numeroso este tipo de electores. En eso se parecen a los lameculos quienes durante la edad media se disputan el “honor” de asear al rey después de hacer sus necesidades fisiológicas. Esta especie se encuentra entre las más antiguas, tradicionales y despreciables de la actividad política.

No podía faltar la tipología de los electores patriotas; son aquellos que así el país se caiga a pedazos y gobierne quien los gobierne, votan porque es un deber civil, democrático y patriótico.

Con el inicio de la tercerización del trabajo en la administración pública de Colombia, surgió una nueva especie de electores que podríamos denominar como los OPS cuyas esperanzas de obtener trabajo están en proporción directa con el número de votos que coloque su servilismo al gobernante de turno por lo que por el que diga el alcalde o el concejal de turno.

Por supuesto, no podía faltar un ejemplar de la fauna colombiana. Me refiero a la tipología de los camaleones, que al decir de la clase política tradicional, son la mejor representación de los cambios del color de la piel que produce en ellos la dinámica política.

Claro que también podemos hablar en Suacha de los electores enmermelados; son aquellos que votan por determinado candidato para recibir como contraprestación en su administración todo tipo de contratos, razón por la cual defienden a muerte la gestión de gobierno del mandatario de turno así este último no haya hecho nada aparte de despilfarrar los recursos públicos o apropiarse de ellos. A qué tipología de elector pertenece Usted?

ahtarquinog@gmail.com

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