Así se prepara Cundinamarca para evitar quedarse sin agua en épocas de sequía

Más de 2.000 reservorios y miles de kits de agua lluvia ya están en funcionamiento.

Ante el riesgo creciente de sequías y desabastecimiento, Cundinamarca avanza en una estrategia para asegurar el acceso al agua, especialmente en zonas rurales. La iniciativa, liderada por la CAR, apuesta por sistemas de almacenamiento y recolección que permiten anticiparse a los efectos del cambio climático y garantizar el recurso en momentos críticos.

En los últimos años, la entidad ha implementado diferentes soluciones que ya están en funcionamiento en varios municipios y que buscan no solo almacenar agua, sino también mejorar su uso en actividades productivas y domésticas.

¿Cómo funciona la estrategia?

El plan se basa en varios sistemas diseñados para captar y almacenar agua en diferentes contextos:

  • Reservorios tradicionales: excavaciones en el suelo que permiten almacenar grandes cantidades de agua. Algunos cuentan con recubrimientos especiales para evitar filtraciones.
  • Tanques australianos: estructuras de gran capacidad que permiten conservar el agua por más tiempo.
  • Kits de recolección de agua lluvia: sistemas domésticos que almacenan entre 500 y 1.000 litros.
  • Bancos Municipales de Agua (BAMA): infraestructuras de uso comunitario que pueden almacenar hasta 10.000 metros cúbicos.

Estos mecanismos permiten recolectar agua lluvia o de fuentes superficiales y utilizarla en labores como riego, ganadería, actividades domésticas e incluso procesos de reforestación.

¿Qué impacto ha tenido?

La estrategia ya muestra resultados en el territorio. Según datos de la CAR:

  • Se han implementado más de 2.000 reservorios.
  • Existen cerca de 24 sistemas BAMA en funcionamiento.
  • Más de 80.000 kits de recolección de agua lluvia han sido entregados.

Estas acciones han beneficiado a miles de hogares, especialmente en zonas rurales donde el acceso al agua es más limitado y depende en gran medida de las condiciones climáticas.

Más allá de responder a emergencias, el objetivo de esta estrategia es anticiparse a escenarios de escasez. La iniciativa busca que las comunidades cuenten con herramientas para almacenar agua en épocas de abundancia y utilizarla cuando disminuyan las lluvias.

Con este enfoque, el departamento apuesta por una gestión más eficiente del recurso hídrico y por fortalecer la capacidad de adaptación frente a fenómenos como el cambio climático y las sequías prolongadas.

Foto: CAR

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