Grave daño ambiental: explotan sin control en pleno ecosistema de Páramo de Chingaza

Una actividad minera sin permisos removió cobertura vegetal y extrajo cientos de metros cúbicos de material en un área de alto valor ambiental, encendiendo las alertas de las autoridades.

Una explotación minera sin permisos fue intervenida en zona rural de Guatavita, luego de que autoridades ambientales detectaran afectaciones en un área vinculada al Páramo de Chingaza. La actividad se desarrollaba sin control técnico en un entorno de especial importancia ecológica.

Durante la inspección, los funcionarios de la Corporación Autónoma Regional (CAR) evidenciaron la remoción de cobertura vegetal en un área cercana a los 175 metros cuadrados, así como la extracción de aproximadamente 350 metros cúbicos de material rocoso areno-arcilloso. Entre las especies afectadas se encuentran plantas propias de ecosistemas de alta montaña, esenciales para la regulación hídrica y el equilibrio ambiental.

Además, la ausencia de diseños técnico-mineros impidió la formación de terrazas y taludes estables, lo que incrementa el riesgo de desgaste del suelo por acción del agua y el viento. Esta situación no solo afecta la estabilidad del terreno, sino que también compromete la recuperación natural del área intervenida.

Riesgo ambiental que va más allá del terreno

Las condiciones detectadas por la CAR durante la inspección encendieron alertas adicionales. En el lugar se identificaron pendientes superiores a los 45 grados sin ningún tipo de manejo, lo que ha generado desprendimientos de material y posibles eventos de remoción en masa, como deslizamientos o caída de rocas.

A esto se suma la falta de infraestructura para el manejo de aguas lluvias, como canales o sistemas de contención, lo que podría facilitar el arrastre de sedimentos hacia fuentes hídricas cercanas. Según la autoridad ambiental, este fenómeno incrementa la presencia de material particulado en el agua, afectando su calidad y poniendo en riesgo ecosistemas asociados.

La entidad también advirtió que este tipo de actividades ilegales genera impactos acumulativos, como la alteración de hábitats, la migración de especies y la pérdida progresiva de cobertura vegetal. Estos efectos son especialmente críticos en zonas de alta montaña, donde los ecosistemas son más frágiles y su recuperación puede tardar largos periodos.

El área intervenida se encuentra dentro de una zona de conservación definida en el plan de ordenación de la cuenca del río Bogotá, catalogada como de importancia ambiental. Esta condición refuerza la gravedad de la intervención y la necesidad de proteger estos territorios frente a actividades no autorizadas que comprometen recursos clave como el agua.

Foto: CAR

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