Viacrucis vial: por fin terminó una de las obras con más retrasos y dificultades de Bogotá

Esta obra clave para la movilidad en Bogotá debió terminarse en 2020, pero sólo hasta hoy se entregó en su totalidad.

Tras un largo y complejo camino de seis años de retrasos y problemas heredados, por fin se entregó la avenida Laureano Gómez (carrera Novena), lo que permitió habilitar completamente el tránsito vial entre las calles 170 y 193, en la localidad de Usaquén, en Bogotá.

Tras la culminación de las obras, la carrera Novena se transforma hoy en un corredor moderno, con 2,3 kilómetros de ciclorruta, 387 árboles, 2,3 kilómetros de vía con seis carriles y dos calzadas, 254 luminarias nuevas y 23.000 metros cuadrados de espacio público.

El alcalde Carlos Fernando Galán dijo que la avenida Laureano Gómez se había convertido en un verdadero viacrucis para la localidad de Usaquén, ya que fue contratada en el año 2017 y debió estar lista en el 2020.

Cuando llegamos estaba varada por múltiples problemas: temas de redes, hundimientos, entre otros. Resolvimos todos esos problemas y logramos habilitarla gradualmente. Hoy entregamos el último tramo para saldar una deuda histórica que tenía la ciudad con esta comunidad de Usaquén”, aseguró Galán.

Así mismo, el director del IDU, Orlando Molano, aseguró que esta administración recibió la obra, además de los anteriores, con problemas de acueducto y falta de recursos

El señor alcalde nos dio esos recursos y nos dimos a la tarea de correr para lograr terminar, por fin, este proyecto. Hoy, la gente está feliz. Los vecinos están felices. Ya la vía es una realidad”, afirmó Molano.

Bondades de la avenida Laureano Gómez o carrera Novena

Esta vía descongestiona las arterias principales del norte de Bogotá: la carrera Séptima, la autopista Norte y la avenida Boyacá. El cambio en la rutina diaria será inmediato y profundo: los ciudadanos ahorrarán entre 35 y 45 minutos en cada viaje, un tiempo valioso que se recupera para la vida, el descanso y la familia.

Gracias a una decidida estrategia de gerencia en territorio, liderada por el director del IDU, Orlando Molano, que incluyó visitas constantes en campo, un seguimiento milimétrico y la articulación con diversas entidades, se logró destrabar los complejos cuellos de botella técnicos que se presentaron, como la red matriz de la línea Tibitoc y colectores de agua, para culminar la ejecución de obra y cumplirle a los ciudadanos de barrios como San Antonio, Tibabita, Villa de Aranjuez, Lijacá, Verbenal, Buenavista, entre muchos otros de Usaquén, al norte de Bogotá.

La obra requirió una inversión total que supera los $159.000 millones de pesos (incluida la interventoría).

Foto: IDU

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