Presos al mar: De La Espriella prepara buques cárcel para aislar a los criminales más peligrosos de Colombia

La propuesta del Gobierno cambia por completo el escenario de reclusión: presos de alto riesgo pasarían de las cárceles terrestres a embarcaciones en altamar.

¿Se imagina una cárcel en medio del mar? Esa es la propuesta que está tomando fuerza dentro del Gobierno de Abelardo De La Espriella para enfrentar a los presos considerados más peligrosos del país. La idea es utilizar buques como centros de reclusión y cortar de raíz la comunicación de los internos con las estructuras criminales que operan en las calles.

La estrategia del Gobierno Nacional no se quedaría únicamente en la construcción de las anunciadas megacárceles. Ahora la apuesta apunta mucho más lejos: llevar a un grupo de internos de alta peligrosidad a embarcaciones y mantenerlos alejados de las redes criminales que podrían seguir operando desde tierra.

El plan contempla inicialmente a cerca de 40 privados de la libertad y estaría dirigido a personas relacionadas con delitos y organizaciones de alto impacto. La intención es que estos internos tengan muchas menos posibilidades de comunicarse con el exterior y, especialmente, de impartir órdenes a sus estructuras.

La propuesta surge en medio de la ofensiva del Gobierno contra el control que algunos delincuentes mantienen desde las cárceles. Para la administración, estar detrás de las rejas no debería permitir que un cabecilla continúe coordinando extorsiones, homicidios, narcotráfico u otras actividades ilegales.

Una cárcel con reglas mucho más estrictas

El cambio no sería solamente de ubicación. La vida cotidiana de los internos también tendría importantes restricciones.

El modelo plantea habitaciones o celdas de unos 4 por 4 metros, con literas y sin elementos como televisores o radios. La intención es reducir al mínimo las herramientas que puedan facilitar comunicaciones no autorizadas.

Las visitas familiares tampoco serían frecuentes. El esquema contempla una visita mensual, sometida a controles para impedir el ingreso de teléfonos celulares y otros elementos que puedan utilizarse para comunicarse con organizaciones criminales.

Pero uno de los aspectos que más llama la atención es el tiempo permitido para tomar el sol: 30 minutos al día, bajo vigilancia.

La medida responde a una preocupación que las autoridades han expresado durante años: que algunos centros penitenciarios terminen convirtiéndose en lugares desde donde se mantienen negocios criminales.

La propuesta se suma a los recientes traslados de internos ordenados por el presidente De La Espriella, quien ha insistido en que las cárceles deben quedar bajo control del Estado y no de las estructuras criminales.

No sería la primera vez que ocurre

Aunque la idea de enviar presos al mar ha generado sorpresa, Colombia ya tuvo un antecedente.

En 2007, durante el Gobierno de Álvaro Uribe, reconocidos narcotraficantes fueron trasladados temporalmente a embarcaciones de la Armada como una medida para impedir que mantuvieran comunicación con sus organizaciones.

Entre los nombres que estuvieron en ese esquema aparecieron Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, y Diego Fernando Montoya, alias ‘Don Diego’, dos de los narcotraficantes más conocidos de aquella época.

Casi 20 años después, el Gobierno vuelve a plantear una fórmula similar, aunque ahora bajo una estrategia denominada Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS).

El proyecto todavía deberá superar diferentes aspectos legales y operativos antes de convertirse en una realidad. Sin embargo, la propuesta ya marca una señal clara sobre el rumbo que pretende tomar el Gobierno frente a los presos considerados de mayor peligrosidad: menos contacto con el exterior, mayor aislamiento y controles mucho más duros.

Foto: AFP/Canva

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