Madera decomisada por la CAR tendrá un inesperado destino tras el terremoto

La madera de especies como pino, eucalipto y cedro será aprovechada por organismos de emergencia y autoridades para atender zonas afectadas por el terremoto que ocurrió el 10 de agosto.

Los decomisos por tráfico ilegal de madera tendrán un nuevo propósito: ayudar a recuperar estructuras afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ya entregó cerca de 70 metros cúbicos de material forestal que ahora podrá utilizarse en labores de atención y reconstrucción.

En lugar de permanecer almacenada, la madera incautada en operativos contra el comercio ilegal de productos forestales será aprovechada para atender necesidades de las comunidades afectadas por emergencias. La entrega incluye alrededor de 820 bloques de pino, eucalipto y cedro, que estarán destinados a trabajos de recuperación y reconstrucción.

El material fue entregado a distintas entidades que participan en labores ambientales y de gestión del riesgo. Entre ellas están la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), la Defensa Civil de Santander, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el Batallón de Atención y Prevención de Desastres No. 80 del Ejército Nacional.

La iniciativa busca que los productos decomisados por incumplir las normas ambientales puedan convertirse en un recurso útil para la población. Su aprovechamiento se realiza mediante convenios con las entidades, siguiendo los lineamientos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

La CAR explicó que la madera no se entrega sin controles previos. Antes de su aprovechamiento, permanece bajo custodia en el Centro de Atención y Valoración de Flora (CAV), ubicado en Mosquera, donde especialistas forestales se encargan de identificar y cuantificar el material, además de verificar y mantener sus condiciones fitosanitarias.

Más de 10 convenios buscan llevar la madera a obras comunitarias

La entidad también ha impulsado acuerdos con alcaldías y resguardos indígenas para que la madera decomisada contribuya a resolver necesidades en los territorios. De acuerdo con la CAR, actualmente hay más de 10 convenios vigentes para desarrollar obras y estructuras de beneficio colectivo.

Entre los usos contemplados están:

  • Control de la erosión: estructuras para reducir el deterioro del suelo.
  • Movilidad rural: puentes que faciliten el paso de personas y el transporte de alimentos.
  • Apoyo a actividades rurales: corrales para ganado y otras construcciones necesarias en las comunidades.

El director general de la CAR Cundinamarca, Alfred Ignacio Ballesteros, afirmó que el propósito es combatir el tráfico ilegal de recursos naturales y, al mismo tiempo, darles un uso social a los materiales recuperados.

La entidad añadió que el CAV de Mosquera lleva diez años en funcionamiento y que durante ese periodo ha almacenado cerca de 1.177 metros cúbicos de madera, volumen que, según sus estimaciones, sería suficiente para construir más de 50 viviendas de entre 100 y 120 metros cuadrados.

Así, los decomisos forestales no solo buscan frenar la comercialización ilegal de madera, sino también abrir la posibilidad de que ese material termine convertido en infraestructura útil para comunidades que necesitan recuperarse de emergencias.

Foto: CAR/Canva

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