Suena paradójico pero es que el menor aguacero hace estragos en todo el sector, que comprende alrededor de 7 barrios y varias torres de apartamentos. La CAR y la Alcaldía no han sido capaces de construir los desarenadores en la comuna cuatro para filtrar piedras y desechos, y así evitar que se tape el alcantarillado.

Los residentes del sector de Quintanares comentan que desde 1993 han sufrido  inundaciones que afectan las viviendas, muebles y  enseres, y hoy reportan una  calamidad de salud pública. Todo este problema se origina porque a pesar de pagar alcantarillado, cuando llueve las aguas bajan con gran fuerza de las montañas de Cazuca, y al no existir desarenadores que detenga   piedras, palos,   desechos y arena,   todo este material grueso  tapa el alcantarillado y se causa la emergencia.  

La comunidad está desesperada porque el menor aguacero es epicentro de todos sus males. “Desde 1993 me acuerdo que llegamos a vivir a Quintanares, por ese tiempo estábamos construyendo mi casa y una avalancha se llevó la arena, y luego de construir mi vivienda y arrendar apartamentos, los inquilinos decían que había un olor nauseabundo y que por eso se iban del inmueble”, contó una habitante del sector.

Por su parte, Jonathan Valderrama del comité de obras de la Junta de Acción Comunal de Quintas II, sostuvo que “el tema es polémico porque las lluvias han acabado con las calles, hay una mala ejecución de las vías, y el fenómeno las ha empeorado. También los habitantes de los apartamentos nuevos se han visto perjudicados debido a que las aguas se rebosan dentro de sus viviendas. Es por ello que se denuncia que la constructora Bolívar hizo mal las conexiones de las tuberías de aguas residuales, que son obsoletas para la cantidad de gente que vive allí”, comentó.  

Por otro lado, la emergencia sanitaria también se debe al desbordamiento del río Soacha.  “Debido a que el caño no tiene buen drenaje se acumulan escombros que llegan hasta la Autopista Sur, eso parece que fuera el río Magdalena por la calle 6, se inundan las casas y las mismas quedan llenas de malos olores. Uno no puede salir ni de su vivienda porque las calles están totalmente llenas de agua. Y es claro que la gente se está enfermando por ese olor terrible, por el polvo; los más afectados son los barrios Simón Bolívar, Nuevo Colón, Quintas II,  las urbanizaciones de Quintanares y parte de Terreros. Todo Ello baja desde Altos de Cazuca”, manifestó Acacio Castillo, integrante de la JAC de Quintas II.

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 “No hay que negar que  la alcaldía ha venido a solucionar, pero lo hace muy tarde, muchas veces se llaman y duran hasta 15 o 20 días para solucionar el problema. Claro que la gente también tiene la culpa porque en algunos casos más se tardan en limpiar que las personas  que viven por el sector arrojen  escombros, basuras y las aguas residuales al río Soacha. La solución para nosotros es que de una vez por todas se construyan  los desarenadores para que este recoja los escombros y nos deje todo el paso del agua. El problema ya es con el Acueducto y la Car que le ha dado largas a la construcción. Es injusto que se vean inundaciones de esta magnitud, cuando uno paga aseo, alcantarillado y agua, pues ya son más de cien mil o 150 mil pesos por el servicio, y este no tiene contadores, eso si ya es cuestión de la EAAB. Ahora estamos esperando que el alcalde ponga todo su esfuerzo para solucionarnos este lío de forma duradera”, añadió  Jesús Camacho, conciliador de la JAC de Quintas II.

También se hizo  el llamado para que la gente no boté basura en la parte alta de Cazuca, y si esto pasa cerca del caño, se hagan los comparendos ambientales respectivos.

El año pasado este medio habló con el anterior director de Servicios Públicos, quien se refirió a los 4 puntos donde se construirán  los desarenadores: 2 son en el sector en mención  y los otros en la zona Industrial de Cazuca;  en  febrero del 2019 hacía falta adquirir predios y el permiso de la Car, pero para finalizar el año el mismo director de la dependencia aseguró que solo faltaban los permisos de la entidad ambiental  y que ello podría tardarse  cerca de 8 meses.

La buena noticia es que el gobernador Nicolás García y la representante Betty Zorro se comprometieron a agilizar la construcción de los desarenadores para arreglar definitivamente el problema que afecta a los habitantes de la parte baja de la comuna cuatro de Soacha.