Un estudio de movilidad demuestra que en la capital colombiana los trayectos pueden tardar hasta 102% más de lo normal por la congestión vehicular.


Entre seis continentes, 56 países y 403 ciudades evaluadas en el Índice de Tráfico TomTom 2018, Bogotá ocupó la segunda posición de los territorios con la mayor congestión vehicular en el mundo. Si el análisis se hace observando solo los países de Suramérica, la capital colombiana ocupa el primer puesto.

Con un nivel de congestión de 63%, 1% más que en el año anterior, Bogotá se ubicó por debajo de Bombay (India) y por encima de Lima, en Perú.

El nivel que ubicó a Bogotá en esa posición indica el porcentaje de tiempo adicional que invierte una persona en un viaje normal durante horas no congestionadas, es decir, si un trayecto demora 50 minutos cuando no hay tráfico, este mismo tardará 81 minutos cuando las vías de la capital estén congestionadas.

Además del tiempo promedio adicional que pierde una persona en las vías bogotanas, el estudio revela que en horas de la mañana hay picos que pueden aumentar el porcentaje hasta un 87% y en la noche, ascender hasta 102%. Asimismo, las horas más problemáticas para la movilidad de lunes a viernes son las 7:00 a.m. y las 6:00 p.m.

Otra de las consecuencias que ha llevado a que Bogotá se encuentre en esta posición en el ranking es que en medio del Plan Maestro se contemplaba la inversión de otros US$5.000 millones para resolver el crecimiento de los vehículos individuales, como carros y motos, que, según la Jica, se duplicarían en 20 años, pero tampoco se aplicó la medida y solo se optó por el pico y placa.

“El problema radica en que no se invirtieron los US$5.000 millones para el sistema integrado, sino en buses Transmilenio, tampoco se invirtieron los otros US$5.000 millones para darle una solución al crecimiento de vehículos individuales, sino que se optó tan solo por aplicar como medida el pico y placa. Llevamos 20 años recorriendo el camino equivocado”, indicò Jaime Ortiz, arquitecto y creador de la ‘Ciclovía’ de Bogotá.

Fuente: La repùblica, Nicolás Mayorga Patarroyo.