Brote de fiebre amarilla en Tolima prende alarmas en toda la región: estas son las nuevas medidas
La alta movilidad entre departamentos llevó a las secretarías de Salud a activar acciones conjuntas para contener la propagación del virus y proteger a la población.
La preocupación por el brote de fiebre amarilla que afecta al centro del país llevó a Bogotá, Tolima y Cundinamarca a unir esfuerzos y activar una estrategia conjunta de salud pública, ante el riesgo que representa la alta circulación de personas entre estas regiones.
El punto de partida de esta alianza regional fue la crítica situación que enfrenta el departamento del Tolima, donde se concentra el mayor número de casos reportados a nivel nacional. Desde allí, las secretarías de Salud coincidieron en la necesidad de actuar de manera coordinada para evitar una mayor propagación del virus hacia territorios vecinos, incluida la capital del país.
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Uno de los factores que más preocupa a las autoridades es el constante flujo de viajeros por motivos laborales, comerciales y turísticos, lo que incrementa el riesgo de transmisión. Por esta razón, se acordó fortalecer las acciones de vigilancia epidemiológica y promover de manera activa la vacunación como medida clave de prevención.
Vacunación, vigilancia y ciencia: el eje de la respuesta regional
Además de intensificar las jornadas de inmunización, la estrategia contempla el refuerzo del monitoreo sanitario y el análisis genómico del virus, con el objetivo de comprender su comportamiento actual y su circulación en humanos y animales. Este componente científico permitirá anticipar escenarios de riesgo y ajustar las medidas de control de forma más precisa.
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Las autoridades también hicieron un llamado directo a la ciudadanía, especialmente a quienes planean viajar a zonas rurales o selváticas de Tolima y Cundinamarca, para que se vacunen con al menos 30 días de anticipación, tiempo necesario para que el organismo desarrolle una protección efectiva.
Con esta articulación interdepartamental, las entidades de salud buscan no solo contener el brote actual, sino reforzar una respuesta preventiva que proteja a la población y reduzca el impacto de la fiebre amarilla en toda la región.
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