Con contadas excepciones en la vida política nacional y con todos los méritos, el senador colombiano Jorge Enrique Robledo Castillo fue elegido por quinta vez consecutiva como el mejor congresista de Colombia.


Este hecho histórico y político, que en apariencia pareciera ser intrascendente e insignificante en el contexto de la política nacional dado el preocupante desprestigio del congreso colombiano en el cual un alto porcentaje de congresistas están incursos en vínculos con el paramilitarismo, hechos de corrupción y una pobre gestión en su trabajo parlamentario, hacen brillar aún más con luz propia ese honroso reconocimiento hecho por las firmas encuestadoras entre líderes de opinión.

Diferentes líderes gremiales y políticos tanto como detractores y opositores, no han dudado en reconocer que la gestión del senador Jorge Enrique Robledo Castrillo contrasta con el bajo y cuestionado desempeño de la mayoría de congresistas, que cada vez más experimentan un creciente rechazo en la redes sociales así como en otros medios y espacios donde se perciba una fuerte tendencia de variadas propuestas para reducir su tamaño, disminuir los salarios de sus integrantes y de elevar la calificación moral e intelectual de quienes presumen defender el interés general.

Podemos afirmar, sin temor a equivocaciones, al contrario de lo que reza el dicho popular, que esa manzana (Jorge Enrique Robledo Castillo) es una de las pocas que se mantiene sin podrirse en medio de tan intolerable descomposición ética, moral y política, y cuyo insoportable hedor han hecho al congreso colombiano acreedor a ser uno de los parlamentos más corruptos de América Latina.

Decíamos al principio que pareciera pasar sin trascendencia tan significativa e importante hecho político para la mayoría de los colombianos, pero no ha sido ni será así. Pocos, por no decir que ningún parlamentario ha merecido el reconocimiento tácito y expreso de sus adversarios políticos, presidentes y ex presidentes de la república no obstante sus antagonismos políticos lo que le ha valido una vez más el reconocimiento de los diferentes medios periodísticos nacionales, hablados, escritos y televisados, de líderes de importantes gremios empresariales y de los trabajadores de todos los sectores productivos del país

Pero, ¿cuáles han sido los atributos que le han valido a Jorge Enrique Robledo Castillo para ser acreedor a tan alto y honroso reconocimiento de manera consecutiva y cada vez más brillante por parte de la prensa nacional, de líderes gremiales, de los trabajadores y sobre todo de la opinión pública colombiana e internacional ?

En primer lugar diría que todo ello se explica porque desde el inicio de su vida pública en su trayectoria política ha manifestado sin ambigüedades su incuestionable esperanza en que “Colombia sí tiene arreglo”. Y es tan profunda su convicción, que el camino que ha recorrido ha sido justamente para preparase y ser el protagonista principal de ese cambio que el país requiere.

En segundo lugar, Robledo ha sido fiel no solo a sus principios éticos y morales sino que también lo ha sido a sus convicciones filosóficas y políticas, convicciones que ha venido estructurando y fortaleciendo con el estudio sistemático de los grandes problemas nacionales, en particular de las causas que los producen, lo que le ha permitido tener el conocimiento riguroso, profundo, metódico y serio de los problemas estructurales de la sociedad colombiana, y en consecuencia de las soluciones más razonables, democráticas y viables que el país demanda. Como dicen coloquialmente, a Robledo le cabe el país en la cabeza.

En tercer lugar, pocos dudan en reconocer en Jorge Enrique Robledo Castillo a un hombre cuya coherencia entre su pensamiento político y su vida personal así como sus actos públicos no evidencian la menor fisura frente a sus detractores políticos y personales, y quienes creen lo contario, no dudan en calificarlo por su presunta egolatría y arrogancia, aunque esos en realidad son más bien pocos, quienes viéndose opacados y sobre todo vencidos por la demoledora fuerza de sus argumentos, no dudan en recurrir a la injuria y la calumnia.

Es cierto que muchos critican a Robledo porque “todo lo critica” y nada de lo que el gobierno y sus súbditos proponen sirve. Eso es cierto, pero no es menos cierto que su oposición hacia las iniciativas gubernamentales en el congreso, o las que proponen sus adversarios, siempre parten de ser evaluadas por él a la luz del interés general, para determinar qué tanto de lo que unos y otros plantean y proponen como soluciones a los problemas del país, resultan siendo contrarias y lesivas al interés general de los colombianos. Esa es la principal razón de su oposición; es una oposición estudiada en detalle, sistemática, firme y en consecuencia argumentada sólidamente.

En cuarto lugar, al contrario de los que muchos piensan y creen, desde la fundación del movimiento político al cual el senador Robledo se debe, siempre se opuso de manera clara, enfática y reiterada a reconocer la lucha armada como la forma más apropiada de promover los cambios económicos, políticos y sociales que el país requiere sin que esa postura haya sido óbice para defender en diferentes escenarios y circunstancias el proceso de paz como una imperiosa necesidad para el pueblo colombiano.

Desde los años 70 la trayectoria de Jorge Enrique Robledo Castillo en el escenario político, académico e intelectual ha estado signada por un profundo compromiso con su país y sobre todo con su gente reiterando con ello la justeza de su lucha, la fuerza de sus argumentos y la coherencia entre su pensamiento y su acción política.
A todo ello se debe sumar su rigurosa formación académica e intelectual, su vasta experiencia parlamentaria, su producción intelectual, su capacidad analítica, la defensa a ultranza de los intereses del pueblo colombiano, de su dignidad y de su independencia.

Por las anteriores razones es que creemos y consideramos que Jorge Enrique Robledo Castillo debe tener la oportunidad de ser candidato presidencial con el respaldo de todas las fuerzas de izquierda, del centro del espectro político, de los demócratas, de todos los sectores independientes, de los millones de abstencionistas, de los campesinos pobres, de los medianos, de los trabajadores y de los empresarios colombianos que sí creen que este país si tiene dignidad y sobre todo arreglo.

Deslinde Soacha.