La industria del cannabis ha tenido un gran auge y popularidad en los últimos años. Colombia es un país tradicionalmente conocido por ser un gran productor del insumo para el mercado ilegal, pero hoy tiene un gran futuro en la legalidad internacional de este producto.

Esta es una producción agrícola que se ha venido desarrollando durante mucho tiempo en el campo colombiano sin mayores tecnificaciones y a bajo costo; sin embargo, con el auge del mercado todo ha cambiado. Actualmente para producir cannabis en Colombia se deben tramitar una serie de permisos y autorizaciones legales ante el Ministerio de Justicia y el de Salud (dependiendo a qué se destine la producción).

A septiembre de 2019 se había entregado a nivel nacional 129 licencias para el cultivo de cannabis no psicoactivo, 83 más para plantas psicoactivas, 35 para el uso de semillas para la siembra y 139 licencias de fabricación de derivados del cannabis, según un informe de Fedesarrollo. Tales licencias se han tramitado principalmente en departamentos como Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca y La Guajira. Por otra parte, en el ICA hay otras 199 habilitadas de las cuales ocho son para importar semillas y tres para exportarlas.

Además de los trámites legales, también hay una lista de requisitos fitosanitarios que los cultivos deben cumplir, al igual que ciertas características puntuales en la producción referentes a las condiciones laborales de los agricultores, entre otros.

Los requerimientos impuestos a la industria por su legalización pueden tener gran repercusión en la economía nacional dado que según el mismo informe de Fedesarrollo, los empleos que producen las áreas que actualmente se cultivan equivalen a 975, mientras que si se tienen en cuenta todas las licencias actuales, el número subiría a 1.784 lo que significaría un aumento del 182%. Si se suma la proyección a 2025 el aumento sería de 435% en cinco años con 7.776 puestos.