Una completa explicación sobre el proceso de construcción de la PTAR Canoas fue la que dio Diana Cruz Micán, directora de la Fundación Tehatí. Contó desde la demanda de un ciudadano de Sibatè, hasta la apertura de los túneles que recogerán las aguas de los ríos Fucha, Tunjuelo y Soacha.


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Lo que se hizo el pasado lunes 2 de octubre, cuando se anunció el cierre financiero para la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Canoas, no fue fruto de la improvisación. Es el resultado de un proceso de 20 años que inició con la demanda de un ciudadano sibateño ante el Tribunal de Cundinamarca por la contaminación de la laguna del Muña.

Con los años el Tribunal falló a su favor, pero involucró no sólo al Muña, sino que ordenó descontaminar todo el río Bogotá. La decisión fue confirmada por el Consejo de Estado y hoy las entidades involucradas (Car, Gobernación, alcaldía de Bogotá y municipios rivereños) deben garantizar la descontaminación de las aguas residuales antes de vertirlas al que se considera uno de los ríos más contaminados del mundo.

Inicialmente se comenzó la ampliación de la PTAR Salitre y para recoger las aguas de los ríos Tunjuelo, Fucha y Soacha, se decidió hacer túneles para conducirlas a una sola planta de tratamiento: la de Canoas.

Para Diana Cruz, directora de Fundación Tehatí, el tema no es oponerse sin conocer a fondo el proyecto.

“Nos preocupa que Soacha se está invisibilizando siendo un actor fundamental, por eso es importante que los ciudadanos estemos pendientes, no nos dejemos llevar por el tema mediático. Nosotros no estamos a favor ni en contra, lo que estamos diciendo es que nos informemos y hagamos un seguimiento estricto al proceso, porque no hay duda que el río debe ser descontaminado y la PTAR es parte de una estrategia para recuperarlo”.

Así habló la directora de Tehatì en Periodismo Público y Uniminuto radio: