La Contraloría decidió abrir un juicio fiscal para esclarecer los hechos del negocio que, de comprobarse, sería un detrimento para la ciudad de unos 509 millones de dólares.


La Empresa de Energía de Bogotá compró en 2007 a la Transportadora de Gas Internacional (TGI). Sin embargo, en el 2011, y con la necesidad de hacerle frente a las deudas y de ampliar nueva infraestructura, se realizó la venta de casi el 32% de las acciones a un fondo de Citibank que pagó unos 400 millones de dólares, según informó la revista Semana, que dio a conocer el tema.

Después de ese paso fue la empresa Inversiones en Energía Latinoamérica Holdings (Ielah) que quedó como dueña de las acciones, pero en caso tal que quisieran vender debían esperar tres años. Pasado ese tiempo, Ielah le informó a la EEB que vendería su participación en TGI y es ahí cuando se da la recompra.

En la alcaldía de Gustavo Petro esas acciones vendidas en el 2011 fueron recompradas, pero al doble del precio. De hecho, se habrían pagado por lo menos 800 millones de dólares para recuperarlas. Sin embargo, la Contraloría quiere respuestas frente al tema, ¿por qué si las acciones o la empresa tenían buen rendimiento se vendieron?; ¿Por qué se congelaron por tres años la venta de las acciones?, ¿Y por qué Ileah no fijo el precio de venta si era quien las estaba ofreciendo y dejó que la EEB lo hiciera?

De hecho, la junta de la EEB, como señaló Semana, fue quien fijó el precio de compra por unos 614 millones de dólares y luego, según la banca de inversión Sumatoria, que se encargó de la valorización de las acciones, cambió el precio a 842 millones de dólares.

Juan Carlos Granados, contralor de Bogotá, afirmó que “¿Por qué no se contrató a una o varias bancas internacionales, expertas y reconocidas, y solo se mantuvo la misma empresa colombiana? ¿No es exagerado aceptar una valoración que supera el 35 por ciento anual? Las Administraciones de Bogotá, y la de Petro, jugaron a Tío Rico o Monopolio con la plata de los bogotanos”.

Pues la tarea de la Contraloría ahora es develar si en realidad hubo un robo en la ciudad de tal magnitud como el ‘carrusel de la contratación’ y cuál es el beneficio de los capitalinos recibirían con la recompra de estas acciones.

Fuente: Publimetro.co