Con un sainete que pretendió poner en tela de juicio la incredulidad y el pesimismo de la mayoría de los ciudadanos de Soacha en torno a los resultados de su administración, el alcalde Martínez Tarquino hizo un balance de su gestión, que no por muy técnico ni muy ilustrado como lo presentaron los secretarios del despacho, satisfizo ni mucho menos respondió las inquietudes y preguntas de la comunidad, que trasteada al mejor estilo de cualquier campaña política clientelista, abarrotó las instalaciones del Teatro María Auxiliadora, para escuchar sin comprender la mayoría de los informes que allí se rindieron.


Un sainete de baja calidad escénica y artística de un grupo de teatro contratado en Bogotá por que aquí no hay talento propio para hacerlo, abrió el inicio de la presentación de cuentas, que al referirse al municipio lo hicieron como si Soacha fuera una localidad más de Bogotá, así de simple.

En una intervención de una hora el alcalde Martínez Tarquino hizo una síntesis de sus dos primeros años de gobierno, en los cuales sin duda se debe admitir el avance de su gestión en la consecución de recursos financieros y técnicos en los organismos internacionales, nacionales y departamentales para ejecutar sus proyectos estrella. Sin embargo estamos muy lejos de ver e imaginar la ciudad del futuro que el alcalde en su convicción de fe de carbonero ya ha logrado visualizar como lo hizo Nehemías en el pasaje bíblico del antiguo testamento al cual el primer mandatario aludió con explícita actitud mesiánica.

No se comprende cómo se organiza un informe de tal importancia sobrepasando la capacidad real del escenario y de paso generando un riesgo de seguridad, ni mucho menos se logra entender cuál era el propósito de abarrotarlo de público. Aplausos?, legitimidad?, reconocimiento?, mejorar su imagen?. Como en las respuestas del ICFES: Todas las anteriores.

Los secretarios del despacho presentaron sus informes como si lo estuvieran haciendo ante un auditorio de una maestría o de un doctorado en la universidad. Asunto que no esta nada mal cuando su audiencia son estudiantes, pero muy mal cuando es gente del común que poco o nada entiende de gráficas y cifras estadísticas.

Haciendo uso de una metodología excesivamente técnica y académica, los informes, antes que lograr atraer la atención y el interés del público, lo que lograron fue aburrirlo cuando transcurría la mitad del segundo informe. Todos los secretarios fueron francamente irrespetuosos con el uso del tiempo creyendo seguramente que entre más cifras y cuadros estadísticos mostraran, serían más convincentes y creíbles sus explicaciones.

Si bien es cierto que el monto de los recursos destinados a la inversión social en infraestructura, educación, salud y seguridad de ésta administración ha superado la inversión realizada hasta ahora por anteriores gobiernos, y en otros importantes indicadores se evidenciaron progresos, parodiando el eslogan de la rendición “cuentas claras, obras no palabras” este informe hasta ahora se debe asumir o interpretar solamente como “cuentas claras pero con “obras negras”.

El desempleo no solo es el más alto del país sino que su nivel está muy por encima de la media nacional, la invasión del espacio público continúa sin solución a la vista, y por el contrario lo que se insinúa es un agravamiento de la situación actual, la inseguridad, como se desprende de una reciente encuesta hecha por la Asesoría de Imagen de la alcaldía, revela una actitud preocupante de los ciudadanos frente a la inseguridad, la violencia y el micro tráfico de sustancias no cede a pesar del incremento del pie de fuerza, la adquisición de vehículos, equipos de comunicación, vigilancia por cuadrantes y otros recursos como inteligencia y seguramente informantes.

No se vislumbra en el inmediato futuro la presencia de una institución de educación superior que satisfaga las expectativas y las necesidades de formación profesional de la juventud. La calidad de la educación está en crisis como se concluye del informe de la misma Secretaría de Educación, según la cual, basados en los análisis de los resultados de las pruebas ICFES, solamente dos instituciones educativas públicas obtuvieron desempeño alto.

Las obras de transmilenio presentan a la fecha retraso acumulado de un año y es incierta la información sobre las características finales de la totalidad del proyecto; nadie ha garantizado mediante documento alguno los recursos económicos que la obra completa demanda, mientras la movilidad continúa en un severo trancón de negociaciones burocráticas en el diseño del sistema integrado de transporte SIT; la malla vial en varias comunas se encuentra en grave estado de deterioro y los presupuestos participativos en los que trabajó activamente la comunidad, que priorizaban obras e inversiones no se han visto ejecutados.

El grave impacto que está ejerciendo la actividad minera sobre la salud y en general sobre el bienestar de la comunidad de su zona de influencia y sobre los ingresos fiscales del municipio, no se compadece con los costos que tendrá que pagar a futuro el municipio en materia de salud y deterioro del medio ambiente. El proyecto de “Ciudad Verde” mediante el cual se ubicará en la ya reducida zona rural de Soacha durante los próximos años más de 100.000 viviendas, es decir 400.000 habitantes, superará los proyectos de infraestructura actuales y futuros en todos los órdenes mientras se insiste en hacerse ver como un proyecto sustentable.

No es que seamos incrédulos ni pesimistas, se trata de que seamos realistas, se trata de que el caos que se organizó en los últimos veinte años no se puede cambiar en un año, para ello necesitaríamos un milagro que veo difícil en una ciudad de incrédulos y pesimistas.

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