Trancones, congestión, ruido, largas filas en los bancos, estrés  y hasta más delincuentes en las calles, son parte de la rutina diaria de una ciudad como Soacha y vivencias que muchos ciudadanos le temen volver a enfrentar.

Par algunos, el anuncio del “regreso a la normalidad” en medio del pico de la pandemia es ilógico, pero la economía del municipio y del país no dan para más, lo que significa que las personas se deben enfrentar a una situación nada fácil, que incluso pone en riesgo sus vidas. “Si nos siguen encerrando nos mata el hambre, y ahora que todo el mundo va salir, nos puede matar el virus”, dijo Misael Mendieta, vendedor de empanadas y tinto en la comuna seis.

Para unos es preocupante las medidas del Gobierno Nacional y del mismo alcalde de Soacha  al permitir la libre circulación en medio de la pandemia, y más cuando las cifras no favorecen al municipio: 8.020 casos positivos de COVID-19  y  220 muertes hasta el 28 de agosto de 2020.

“Es cierto que la economía se debe reactivar y todos  necesitamos buscar el sustento, pero también es real este virus que mata  y que se  expande como pólvora. Me parece apresurado dar libertad y acudir al autocuidado y la autoregulación cuando estamos en un municipio  y un país de gente inculta que desafía el peligro, no hace caso y cree que llevando la contraria se gana todo”, aseguró William Fernando Pinto, administrador de empresas residente en San Mateo.

Y como él, muchos tienen miedo de lo que pueda pasar a partir de este primero se septiembre cuando comience a regir el aislamiento selectivo con autocuidado. “Quizá eso funcione en países con un alto grado de cultura, pero acá, la verdad no creo”, añadió Pilar Heredia, residente del centro de Soacha.

Pero la otra realidad es la que enfrentan  los que viven del día a día. “Es lo mejor que han podido hacer porque después de cinco meses  se aguanta hambre, estamos atrasados en el arriendo, nos hemos visto alcanzados para pagar servicios, en fin, muy difícil sobre vivir así”, dijo Leandro Sánchez, padre de familia de cuatro niños y residente en León XIII.

Lo cierto es que las nuevas medidas buscan un  equilibrio nada fácil de lograr, y quizá ese regreso a la normalidad no sea tan fácil porque en cinco meses la rutina de vida les cambió a muchos, para bien o para mal. “Yo estoy feliz porque trabajo en casa, puedo compartir más con mi hijo, mi esposo y uno aprende  a ser responsable y planear mejor el tiempo, vamos a ver qué pasa”, puntualizó Luz Adriana Parra, contadora de profesión y residente en Ciudad Verde.

Dos realidades  diferentes que deja esta pandemia, pero independientemente de la que esté viviendo, a partir de este primero de septiembre es cuando más toca cuidado se debe tener. Lo dicen los epidemiólogos, virólogos y expertos en la salud: “el virus es igual de letal que al comienzo y no va desaparecer tan fácil de nuestras vidas”.

Por Patricia Conde