El inconformismo de la ciudadanía con la clase política y tradicional del país en los últimos meses se ha manifestado en una gran magnitud que poco a poco la idea del voto en blanco se va apoderando, como lo demuestran los medios de comunicación y en especial las redes sociales, al punto que estaría convencido que como en ninguna otra de las elecciones anteriores puede convertirse en un fenómeno. Una situación delicada porque de ser así, por un lado se derrotaría la clase politiquera y por otro lado al tener que repetirse las elecciones, el estado obligatoriamente tendría que de nuevo entrar en gastos para los siguientes comicios electorales.


El voto en blanco es una forma de manifestar el desacuerdo con todas y cada una de las listas de los partidos políticos que se presentan para la elección; para expresar esta manifestación, el ciudadano debe acudir común y corriente el día de las elecciones a las urnas y marcar su voto en el casillero específico, para que este voto sea contado. Es importante resaltar que la inconformidad de las personas también se hace con la abstención, es decir, con la no presencia del ciudadano en las urnas; vale resaltar que este tipo de estrategia no beneficia al voto en blanco, así como tampoco al voto en blanco le favorece el voto nulo.

El voto en blanco en Colombia ya ha dejado historia como es el caso del Municipio de Bello- Antioquía, que cuenta con más de 500.000 habitantes, y que en el año 2011 luego de que dos veces ganara, se presentaron de nuevo los candidatos para nuevas elecciones. Los criterios en este tema, al igual que cualquier problema, siempre están divididos; un importante sector cree que después de que esto ocurriera los candidatos tradicionales y propietarios de las grandes empresas electoreras se reencauchan y utilizan otro tipo de personajes para seguir manipulado el poder; otros creen que se inicia la vida política a quienes los partidos no les brindaron sus oportunidades y un tercer grupo termina, al igual que el inicio, sin la oportunidad de poder participar dentro del proceso democrático por medio de la política interna del país.

Por otro lado es muy indispensable recomendar al nuevo Congreso Nacional de la Republica para que al igual que en otros países del continente y del mundo, el voto sea de carácter obligatorio ya que este representa un valor moral y de responsabilidad para con el Estado; quienes desde el común participamos en política, siempre hemos manifestado que es importante participar y elegir, en vez de que otros elijan por uno, claro está que cuando nos equivocamos y que esto casi siempre sucede, tenemos ese cargo de conciencia para quienes nos ofrecieron el cielo y la tierra y luego de estar en el poder se olvidaron por completo de su pueblo.

La Reforma Política de 2011 entrega unas herramientas sumamente importantes a la ciudadanía que nos permite impulsar a las organizaciones y agremiaciones de ciudadanos a inscribir el voto en blanco y tener su propia casilla en el tarjetón electoral; los Departamentos de Cundinamarca “voto en blanco para la renovación” y en Santander “Comité Promotor para el voto en Blanco”, son entre otros los que se han convertido en los apoderados de esta causa.

El pueblo está casando de tanta mentira, engaño y politiquería, y el voto en blanco representa ese resentimiento por el incumplimiento de tantas promesas fallidas; ganan las elecciones y se olvidan del pueblo y en esta oportunidad creo que está más que acumulada esa contrariedad frente a los políticos de oficio y no es para nada inaudito que en las próximas elecciones el vencedor sea el voto en blanco.

@galodejesus