La cercanía al cerro y la desolación que perdura constantemente en este sector de la comuna cinco, hacen de la carrera 20 Este el lugar perfecto para que los consumidores de droga se reúnan y departan tranquilamente sin ningún tipo de restricción, ahuyentando a los residentes de bien que transitan por la zona.


El cerro de San Mateo está siendo acabado poco a poco por la explotación minera que tiene al municipio en un colapso ambiental y arqueológico. Sin embargo, mientras se concretan estos desastres hay un problema que preocupa a los habitantes de San Mateo, especialmente a los que habitan entre las carreras 19 y 20: Estas vías son el refugio nocturno de los consumidores de droga que en el día suben al cerro a inhalar o ingerir sustancias psicoactivas.

“Usted no puede subir solo de día al cerro porque sale hasta sin ropa, pues es más fácil para los indigentes meterse allá y armar cambuches sin que nadie les diga nada, lo malo es que en las noches se reúnen en la carrera 11 para traficar con todo tipo de sustancias y si de casualidad llega la policía, lógicamente vuelven y se suben al cerro antes de que les encuentren lo que llevan”, dijo Etelvina Sierra, habitante de Alameda de Tibanica.

“Estamos cansados de ver tanto vicioso porque a todo lado donde uno va se habla de lo mismo, pero es que por ejemplo aquí estos personajes la tienen más fácil porque tiene donde esconderse, incluso hasta cuentan con calle propia para consumir droga y eso ya es algo que se sale de lo común”, señaló un habitante de El Bosque.

De acuerdo a la presidente de la JAC del barrio El Bosque, Nelly Marulanda, la carrera 20 es una de las calles que más olvido presenta en la comuna cinco por parte del municipio y la comunidad, ya que aunque tiene iluminación en horas de la noche, el pavimento está acabado y le hace falta mantenimiento, no obstante que por allí también se movilizan vehículos a pesar de ser una vía tremendamente desolada.

“La fachada de las viviendas no está ubicada sobre la carrera 30, eso al menos es una ventaja para las personas que viven ahí porque no tienen que pasar por en medio de los drogadictos cuando llegan, y más si es en horas de la noche, que es cuando más reunidos están”, dijo la líder comunal, quien además solicitó apoyo policial y municipal puesto que es un problema que se está saliendo de control y la comunidad se encuentra temerosa que en algún momento estos personajes tomen otras calles para realizar sus actividades ilegales y se coloque en riesgo la integridad física de cualquier ciudadano que en determinado momento transite por allí.