Sorprendida está  la comunidad del barrio Quintas de Santa Ana de la comuna uno de Soacha  por el anuncio de construir un proyecto  de vivienda que estaría dentro de la ronda del río Bogotá, cuando  los residentes de este sector tienen previamente ganada una acción popular para su reubicación,  precisamente por estar muy cerca  al afluente.

Según comentan los residentes, ellos ganaron una acción popular  donde el Consejo de Estado ordena reubicar a más de 300 familias por estar en la ronda técnica del río  Bogotá. Sin embargo siguen esperando su traslado y ahora salen con que en esta misma zona lanzan un nuevo  proyecto de vivienda.    

“Nosotros estamos a la espera de una reubicación por el sector en el que estamos ubicados en la ronda del río Bogotá y ahora nos salen con que aprobaron  en esta misma zona una construcción de viviendas, aun sabiendo el riesgo del terreno. No sabemos cómo hicieron para conseguir el permiso, pero nos parece el colmo, ojalá las personas no se dejen engañar porque acá hemos tenido ese problema siempre”, comenta Rosendo Casallas, residente del sector.

Según argumentan los residentes de Quintas de Santa Ana, desde antes de empezar la cuarentena ya marchaba el proceso para obtener la licencia de construcción,  pero  se consiguió por medio de Espacio Público y la Policía  que se retirara la publicidad de los apartamentos,  mientras no se contara con el permiso, pero los avisos se instalaron de  nuevo y ya aparecen con licencia dada por la Curaduría dos.

“Cómo es posible que la Car y la Alcaldía de Soacha hayan  permitido que se expidiera la licencia de construcción. El terreno donde se piensa construir está muy cerca del río Bogotá, y de seguir adelante, afectaría enormemente la salud de las personas, como pasa en este momento con residentes de Ciudad Latina, Quintas de Santa Ana y San Nicolás, quienes deben soportar inundaciones y olores fétidos”, dijo una residente de la zona.

Finalmente, lo que la comunidad dice es que no es justo que se permita este tipo de construcciones en terrenos en los que se sabe que no se puede edificar,  y más aún cuando se  tiene en espera la reubicación de más de 300 familias  por orden de Consejo de Estado, por encontrarse cerca  del río de Bogotá.

Por Natalia Soto Parra