La corta longitud de las vías cercanas a los colegios, sumada a la falta de señalización y reductores de velocidad tiene en alerta a la comunidad y padres de familia, puesto que han generado diversos accidentes de tránsito a habitantes del sector y jóvenes estudiantes.


En la zona centro de la Comuna 5, comprendida entre la Calle 34 con Carrera 3 este y la Calle 26 hasta la Carrera 6, se ubican varias instituciones educativas, privadas y públicas, entre ellas las Institución Educativa San Mateo. Los centros educativos albergan alrededor de cinco mil niñas, niños y jóvenes estudiantes que se ven expuestos a la imprudencia de conductores, acompañada de la falta de reductores de velocidad y señalización en estos sitios.

Para los residentes, uno de los mayores inconvenientes que ha permitido el aumento de la imprudencia de los dueños de vehículos es la longitud de las vías que pese a su diámetro angosto es suficiente para que los conductores transiten a altas velocidades sin considerar el riesgo que representan para las personas que hacen uso del paso peatonal constantemente durante el día.

“La calle 34 a pesar de tener dos carriles, uno sólo es utilizado como doble vía, adicionalmente en la cicloruta en donde sólo deberían transitar bicicletas, pasan motos y bicitaxis, algunos de ellos motorizados. Cerca al lugar hay varios jardines infantiles y colegios, uno ve como los papás y los niños tienen que hacer ‘maromas’ para pasar la calle, además varios vienen desde la avenida Terreros en donde tampoco hay reductores de velocidad para garantizar un paso seguro de los niños”, aseguró Johana Carvajal, comerciante del sector.

“Sobre la calle 26 frecuentemente observamos accidentes, que no solo involucran a estudiantes, sino a todos los residentes. El último conocido por la comunidad fue de un motociclista que atropelló a una pareja de adultos mayores, lo más cuestionable es que el incidente tuvo lugar a muy pocos metros de una curva, donde el conductor ya debía haber reducido su velocidad”, recordó, Jaime Nadier, residente de la Comuna cinco.

La preocupación que genera la actitud de los conductores ha llevado a la comunidad a manifestarse de diversas formas, teniendo en cuenta la prioridad de los jóvenes estudiantes y adultos mayores que hasta el momento han sido los principales afectados por la situación vivida sobre las vías; de tal manera que está contemplado un actuación por voluntad propia en pro de garantizar la protección de los transeúntes.

“No hay forma de que los principales actores entiendan, los conductores, a pesar de tener conocimiento de las instituciones educativas siguen transitando a altas velocidades, de empeorarse la situación será necesario que la misma comunidad instales reductores de velocidad para empezar a disminuir el índice de accidentalidad y proteger a nuestros estudiantes y habitantes del sector en general”, manifestó Blanca Reyes, habitante del sector.

Un aspecto que complica la situación de los residentes es que sin tener en cuenta el ancho de las vías mencionadas por la comunidad, son usadas en doble sentido, razón por la que también se prestan para un flujo constante de tráfico que en ocasiones resulta en embotellamientos que pueden llegar a perdurar horas, complicado por los imprudentes que parquean sus vehículos sobre el corredor.

Miguel Sánchez, edil representante de la comuna, ha adelantado acciones para poner en conocimiento de la administración municipal la problemática del sector, y de la misma forma hallar una solución contundente que garantice la seguridad de los transeúntes. No obstante asegura que la respuesta obtenida no responde a las necesidades de la comunidad.

“Dirigí un derecho de petición a la Secretaría de Movilidad, solicitando la instalación de la debida señalización en la zona y de los reductores de velocidad, pero como respuesta al radicado se refirieron a los operativos de Tránsito y Transporte para los mal parqueados y en cuanto a la petición de los habitantes para garantizar la seguridad de todos, solo se respondió que más adelante se evaluará la distribución del presupuesto con el fin de ver si sería posible la adaptación de la vías”, explicó el líder.

Hasta el momento la comunidad reitera el llamado a la administración municipal para que ponga los ojos sobre la problemática, que según los afectados no requiere de una inversión significativa, puesto que existen muchas alternativas de reductores de velocidad económicas que pueden responder adecuadamente a la necesidad que están presentando.