Citando las palabras del Secretario General de Naciones Unidas, ONU, António Guterres, el covid-19 es “el enemigo común al que se enfrenta todo el planeta” y, por esa razón, el llamado urgente que hizo para cambiar las armas y los conflictos que se viven en el planeta por un cese al fuego inmediato. Es una prioridad.

“Necesitamos poner fin al mal de la guerra y luchar contra la enfermedad que está devastando nuestro mundo. Esto empieza poniendo fin a los enfrentamientos en todas partes”, recalcó Guterres.

El llamado llega de forma particular a Colombia donde, según el último reporte del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, hay por lo menos cinco conflictos armados activos (ver infografía), la prestación de los servicios de salud no es óptima y la misión médica es amenazada por los grupos armados ilegales como ocurre actualmente en Catatumbo, Norte de Santander.

Para Kenneth Burbano, director Observatorio Constitucional de la Universidad Libre, “centros de salud, hospitales -si los hay- y la atención médica en zonas de conflicto armado es precaria, pero, si a los efectos devastadores de la guerra en los pobladores se suma la enfermedad coronavirus, las consecuencias serán letales, sin distingo alguno de partes, facción o grupo. Las personas afectadas por el conflicto armado y los desplazados, son más vulnerables en su salud y en su vida, Ciertamente, la agresividad del virus ilustra la locura de la guerra”.

Antes del llamado de la ONU, en el país se había hecho uno por diferentes organizaciones sociales y defensores de derechos humanos para que guerrillas, disidencias y organizaciones armadas declaren un cese de hostilidades. “La situación de emergencia humanitaria amerita distensión y concentrarnos como país y como sociedad en asumir ese enorme desafío, pues continuar las hostilidades entre los actores armados, contribuye a la expansión y contagio del virus, con enormes pérdidas de vida”, dicen las organizaciones en un comunicado emitido el 20 de marzo, dirigido a estructuras armadas ilegales como el Eln, disidencias de las Farc, Epl, Clan de, Golfo y Caparrapos.

Al llamado se unió el exintegrante del Eln, Francisco Galán, quien desde la cárcel envió un mensaje a sus excompañeros del Comando Central, estructura que reúne a los principales cabecillas de esa organización: “pido que en un acto de humildad y grandeza declare un cese indefinido al fuego. Únanse al llamado que hizo el secretario general de la ONU, António Guterrez, y liberen al país del miedo a la guerra, al menos por estos tiempos de emergencia. Liberen a todos los secuestrados para que vayan a reunirse con sus seres queridos en este momento tan crucial para la familia colombiana”.

Las palabras generaron eco en esa organización guerrillera y, en un inicio, entregaron a representantes del CICR a tres hombres que tenían secuestrados en Cauca. También la organización humanitaria reportó la liberación de una mujer en Arauca. A parte de esto se suma el reciente anuncio desde el Comando Central del Eln en el que acceden a iniciar un cese al fuego unilateral desde el primero de abril hasta el 30 de este mes.

Aunque aclaró el grupo insurgente que “el cese es activo porque nos reservamos el derecho a defendernos ante los ataques que adelantan las fuerzas estatales”. No dicen nada relacionado con las demás personas que tendrían secuestradas.

Dicho anuncio ya es celebrado por distintas organizaciones, incluidas las que pedían dicho freno a las actividades de guerra. El movimiento Defendamos la Paz es uno de ellos y afirmó que dicho gesto genera un “alivio humanitario” a las comunidades de las diferentes regiones que siguen sufriendo el rigor de la guerra.