Lo que debería ser un sitio agradable, seguro y estéticamente llamativo, es hoy un lugar abandonado, lleno de huecos, sin sillas, e invadido por vendedores ambulantes y hasta por consumidores de vicio. A pesar de estar ubicado en pleno centro de la ciudad y ser el lugar de paso para entrar a la alcaldía municipal, el descuido del parque principal y su deterioro son evidentes.


El parque presenta serios daños en el piso y su escaso inmobiliario ya no existe. Los adoquines han sido saqueados en varias partes, las bancas de concreto y madera fueron víctima del vandalismo, sus esquinas son utilizadas como baños públicos, los vendedores ambulantes se apropiaron de la zona aledaña a la carrera séptima con calle 13 y los consumidores de vicio ya marcaron su propio territorio.

El otrora parque de Soacha era el símbolo del municipio. Su piso empedrado y sus bellos árboles adornaban el único sitio emblemático de la ciudad, pero al exalcalde Jorge Ramírez le dio por renovarlo y desde entonces a ningún soachuno le gusta el parque, incluso muchos aseguran que desde su cambio, “parece es un parqueadero o un sitio para secar café”.

Pero al fin y al cabo lo que hoy reclaman los soachunos no es volver al pasado. El verdadero problema actual es su deterioro, su invasión por parte de los vendedores ambulantes y la inseguridad que se vive, especialmente hacia el Colegio María Auxiliadora y la Secretaría de Hacienda.

Cualquier persona al caminar se encuentra situaciones que son motivo de entera vergüenza, tanto para los raizales como para los foráneos adoptados y los visitantes. Bombillas rotas, bancas destrozadas, canecas desfondadas, adoquines levantados, decenas de vendedores ambulantes por cuanto rincón se pueda ver, habitantes de la calle, ‘ebrios matutinos’ y basura, es el resumen de lo que hoy el parque de Soacha.

“Me parece un chiste y una burla que mientras el Alcalde exhibe ‘sus obras’, el Parque se esté perdiendo y se convierta casi que en el refugio de los indigentes y los borrachos del Municipio, especialmente sábados y domingos. Se supone que esta es la insignia de Soacha”, expresó Nicolás Hernández, habitante de la ciudad.

“Es triste que entre los vendedores ambulantes, los indigentes e incluso nosotros mismos como soachunos, nos hayamos encargado de destrozar nuestro Parque de Soacha, sin embargo lo que más lo decepciona a uno es ver que desde la alcaldía no se haga nada, al menos para recuperar las bancas”, indicó José Reinel Devia, quien caminaba por el centro del municipio.

“Soacha es un caos completo que pareciera no tener solución, no importa el día ni la hora, fácilmente se puede encontrar en cualquier rincón personas de la calles durmiendo o grupitos de ancianos y personas desocupadas bebiendo aguardiente sin control alguno, como si la Ley no existiera”, agregó Cindy Rico, habitante del barrio Paseo Real.

La problemática del parque de Soacha se resume en la falta de compromiso de la los mandatarios de turno para preservar su estado físico y controlar las actividades que allí se realizan, incluyendo a los vendedores ambulantes, y la falta de cuidado de los ciudadanos, muchos de los cuales se han dedicado a destruir las sillas, a levantar los adoquines y a utilizarlo como un sitio cualquiera de diversión y venta de mercancía.

El parque es el primer sitio que pisa cualquier turista y por lo tanto debería ser la imagen del municipio. Sin embargo hoy está en un abandono total por la ciudadanía y las autoridades.

“El Parque es un desorden completo, lleno de vendedores de chicharrón, malos olores, basura cada fin de semana después de la ciclovía y para rematar, borrachos. Pero lo peor es que a nadie le importe eso, deberíamos cuidarlo, mantenerlo limpio, aseado y bonito, porque el compromiso es también de quienes lo visitamos”, concluyó Gilma Arévalo, residente en la comuna uno.