Desde hace más de treinta años, el salón comunal del barrio La Florida, en la comuna seis de Soacha, presenta un preocupante estado de abandono, causado por la falta de recursos y la inconciencia de algunos residentes y jóvenes que contribuyeron al aumento de su deterioro.


Sus ventanas eran la parte más perjudicada debido a la ubicación frente a la calle principal del barrio y su cercanía al colegio Eduardo Santos, sede La Florida. Los jóvenes y estudiantes jugaban microfútbol frente al mismo, siendo esta la causa de lanzar balonazos al momento de divertirse, motivo por el cual acabaron con la mayoría de cristales con los que contaba el espacio comunal.

Para la junta de acción comunal, antes de intervenir el sitio para recuperarlo era necesario evitar que este comportamiento por parte de los jóvenes se siguiera presentando, por ese motivo modificaron los marcos de las ventanas de tal modo que brinden seguridad a los vidrios y eviten que los muchachos vuelvan a repetir el comportamiento.

“Primero pusimos en las uniones de los marcos algunas puntas con el fin de garantizar la seguridad de los vidrios; posteriormente instalamos una malla de impacto con la cual evitamos que el balón toque directamente los vidrios para seguir manteniendo la imagen exterior del salón”, explicó Elber Guerrero, líder comunal.

Conjuntamente, dentro del proceso de recuperación que lleva más de un año, estuvo contemplada la pintada de la totalidad del salón, la instalación de cortinas y la adaptación de los baños, gestiones para cuales se ha necesitado mucho del apoyo de la comunidad.

Precisamente, para obtener los recursos con los que se ha gestionado la recuperación del salón comunal, el presidente de la junta implementó un aporte anual por parte de la comunidad que consiste en dar mil pesos, los cuales son guardados en tesorería para continuar con el proceso de mejoramiento del espacio comunal.

“Con los mil pesos que las personas aporten anualmente se pueden obtener muchos beneficios por parte de la junta. Por ejemplo, una persona necesita que le arrendemos treinta sillas, pero si está al tanto, con el simple aporte se las podemos prestar por el tiempo que las necesite, así mismo la radicación de documentos, como certificados de residencia y demás serán algunos de los beneficios”, resaltó Guerrero.

Para la comunidad el resultado que están observando en la gestión de la junta es el ejemplo que deberá permanecer en la siguiente mesa de trabajo que asumirá las riendas del sector.

“Cuando entramos al salón comunal, aunque aún se encuentra en recuperación, podemos observar en las paredes y tableros imágenes que corroboran todo lo que se ha adelantado desde la junta, y nos hace sentir seguros de que ese aporte que estamos dando está siendo bien invertido. Esperamos que las siguientes personas que estén a cargo del barrio sigan con los proyectos adelantados por sus homólogos y que continúen trabajando por el progreso de la comunidad”, finalizó Nelly Guzmán, habitante de La Florida.