La fábrica de la discordia en el barrio La Capilla

Ante las autoridades los vecinos de La Capilla expresaron su malestar por la actividad que desarrolla Pronalsebos, la cual ha causado una seria problemática ambiental y social en el sector.


Los malos olores y los residuos de grasas animales se han convertido en el punto de quiebre entre los habitantes de este sector, quienes desde hace varios meses vienen soportando una grave problemática ambiental y social derivada de la actividad de Pronalsebos, una fábrica que se convirtió en el “dolor de cabeza” que esta comunidad se ha visto obligada a aguantar.

periodismopublico_1-17.jpg La molestia radica no sólo en el tratamiento que dicha compañía hace de los vertimientos y residuos producidos de la grasa y las sustancias que allí se procesan, sino también de las afectaciones a la salud y la calidad de vida de quienes a diario toleran esos nauseabundos olores que sumados al taponamiento de las alcantarillas propició una seria problemática sanitaria que conllevó a que por ‘Vías de Hecho’ los vecinos del sector impidieran la continuidad de las labores de la empresa por parte de sus trabajadores.

“El olor es insoportable, si esa fábrica sigue así y no se toman medidas para solucionar ese problema nos veremos obligados a destruirla porque no podemos seguir aguantándonos las enfermedades y ver cómo nuestros niños no pueden vivir en paz. Prefiero mil veces tener un perro muerto en la nariz que tolerar la podredumbre de esa empresa”, explicó Jorge López, residente de La Capilla.

Ante la problemática existente y la postura radical de los vecinos, las autoridades han tomado cartas en el asunto para tratar de concertar entre las partes y buscar una solución que beneficie a cada uno de los implicados. Precisamente frente a esto último, en la mañana del 17 de enero se realizó una reunión convocada por la Personería de Soacha en la cual participaron las Secretarías de Infraestructura, Salud y Gobierno, además de la propietaria de Pronalsebos y los representantes de la comunidad; allí se dialogó a fondo acerca del problema y se escuchó la versión de cada uno de los involucrados en aras de buscar acuerdos y soluciones para mitigar tal impacto.

“Vemos que en este caso se contraponen dos derechos fundamentales; la salud y la vida para los habitantes de la zona, y el trabajo para la empresa. La comunidad está supremamente molesta, aduce que los niños están enfermos y la atmósfera es bastante pesada, así lo evidenciamos nosotros cuando aún sin que la fábrica estuviese funcionado emitía esos olores desagradables teniendo en cuenta además que las alcantarillas permanecen tapadas. Al parecer esta industria está cumpliendo con todos los requisitos de funcionamiento que el municipio le exige, mas sin embargo al revisar la documentación se encuentra que hay un problema sobre todo con el uso del suelo (algo que se debe aclarar). Hay un derecho adquirido para la explotación industrial pero existen unas licencias bioambientales que no deberían tener y debemos insistir en verificar el manejo que se le está dando al producto porque se trata de grasas industriales y animales que producen unos olores sumamente fétidos, por lo que es necesario exigir unos filtros adicionales que de no llegar a cumplirse acarrearía el no continuar con su funcionamiento”, explicó Danny Leguizamón, Personero de Soacha Delegado para los Derechos Humanos.

Leguizamón agregó que en caso de que la empresa llegase a cumplir con todos los requerimientos y siga en funcionamiento, se continuará adelantando una estricta vigilancia con una veeduría que se conformaría a fin de que los olores y el taponamiento del alcantarillado no se vuelvan a presentar.

“El viernes tuvimos una reunión con Personería, propietarios de la empresa y las direcciones de Medio Ambiente, Servicios Públicos y Espacio Físico y Urbanismo con la idea de verificar personalmente cómo está funcionado esta empresa, de la que requerimos se haga llegar los documentos formales que tienen actualmente porque no los han presentado y observamos que hay algunos inconvenientes para su funcionamiento. Hoy se pactó un compromiso para hacernos llegar esos documentos e igualmente se va a requerir una medida preventiva para que la Secretaría de Gobierno realice un cierre temporal a fin que ellos no funcionen hasta tanto no hagan presente toda la documentación. De la misma manera con la Dirección de Medio Ambiente y la CAR se solicitará una verificación de cómo se está tratando el tema de las emisiones atmosféricas y lo de los vertimientos. Se requiere por supuesto la participación de la Secretaría de Salud y desde luego lo que esté a nuestro alcance con mucho gusto lo haremos”, indicó Olga Infante, Secretaria de Infraestructura.

“Nosotros también nos hemos visto afectados por el invierno y el rebosamiento de las cañerías como nos ha indicado el acueducto, todo está tapado con escombros que descienden de la loma. En este momento tengo la empresa parada desde el 28 de diciembre precisamente por eso. Somos cerca de 64 personas las que laboramos acá y obligatoriamente nos encontramos ‘descansando’, entonces imagínese lo que pasaría si llegan a cerrar. Claro que hemos tomado medidas frente a la problemática, la semana pasada me comprometí con las autoridades a hacer un examen de emisiones y de vertimientos para lo cual tenemos plazo de unos 30 días. Esperamos ese análisis para ver de qué manera procedemos”, agregó Miriam Calderón, Propietaria de Pronalsebos.

Periodismo Público ha tenido en ocasiones anteriores la posibilidad de visitar la zona afectada y en efecto comprobó lo insoportable que es inhalar los olores que emanan de las instalaciones de Pronalsebos. Aunque en el momento de hacer este artículo la magnitud de las emanaciones no eran tan grandes, de igual manera seguían siendo sumamente intolerables.

Lo cierto es que hasta tanto no se cumpla con el protocolo establecido en la reunión de ayer, las personas que viven en La Capilla seguirán expuestas a esas sustancias contaminantes.

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