Sé que muchas mujeres y algunos hombres seguramente no estarán de acuerdo con migo porque hablar de temas sensibles como ‘Mujer y Género’ causa malestar y confusión, sobre todo en una ciudad como Soacha donde el maltrato y la exclusión son tan evidentes.


A propósito del lanzamiento oficial de la política pública de mujer y género que se realizó el pasado jueves, sería interesante que quienes abanderan este proceso tengan en cuenta lo que dijo recientemente la líder política y ex senadora de la República, Cecilia López, quien en una reunión en el salón Marfil de Soacha invitó a las organizadoras de eventos relacionados con la mujer, a tener en cuenta a los hombres. Y eso obedece a una razón lógica y valedera: los que casi siempre maltratan son del sexo masculino, es decir, más que motivar y concientizar a las mujeres, se debe educar a los hombres.

Parece un rompecabezas de ambos sexos pero tiene lógica. De poco serviría hacer reuniones y conferencias diciéndoles a las ‘mismas’ mujeres (porque generalmente las que asisten son las mismas) que tienen derechos, que se hagan respetar y que la ley las protege, cuando a sus compañeros y cónyuges no se les concientiza del valor tan importante que tienen sus parejas en la familia y en la sociedad.

“Necesitamos hombres conscientes, responsables, llenos de valores, que reconozcan en la mujer a un ser humano, a una persona y no a un objeto. Hay que traerlos a estas charlas y motivarlos para que aprendan a reconocer en ellas las virtudes y cualidades, y las respeten en su rol como integrantes de una familia y una sociedad”, dijo aquel día Cecilia López.

Me parece que la equidad y la igualdad se deben construir desde el hogar, desde el colegio y desde cualquier rol de la sociedad. Es cierto que hay que hablar de hombres y mujeres porque ambos integramos la sociedad, los dos géneros somos los encargados de multiplicar el mundo, su industria, su tecnología, sus procesos, pero más que hombres y mujeres quienes vivimos sobre la tierra, integramos naciones y construimos familia y sociedad, somos seres humanos con igualdad de derechos y deberes, con capacidades y aspiraciones similares.

Los dos sexos tenemos las mismas capacidades y como tal hay que reconocerlo y valorarlo. Ese es el legado que se debe multiplicar y transmitir para que en un futuro inmediato haya equilibrio entre hombre y mujer.

Desde que el niño o la niña comienza a entender las cosas, desde ese instante se les debe inculcar el respeto por el otro, los dos deben ser conscientes que es tan importante el hombre como la mujer, que esos chistes sexistas están mandados a recoger y que cualquiera de los dos puede llegar tan alto como se lo proponga.

Significa que desde el hogar es que se comienza a construir equidad e igualdad, después debe complementarse en el colegio y la universidad, y luego aplicarse en la sociedad. Ahora: También hay que decir que de nada serviría que la niña o señorita salga del colegio con un pensamiento igualitario cuando la sociedad, especialmente ciertas esferas de la sociedad como la política, las fuerzas militares y de policía, y los altos cargos administrativos discriminen a esa mujercita que apenas se enfrenta a un mundo que empieza a evolucionar. El cambio debe ser integral y sólo así se logrará una verdadera equidad de género.

No quiero herir susceptibilidades y me arriesgo a que me den ‘palo’ por estos renglones, pero hay veces esos discursos `feministas` sólo sirven para crear rencor y odio por el sexo opuesto, y poco contribuyen a encontrar respeto y reconocimiento en la mujer.

Yo no me aparto ni estoy negando que a las mujeres hay que motivarlas para que se valoren, se quieran, se interesen por superarse, por explorar el mundo y por descubrir que hay una sociedad que las necesita; claro, muchas no han tenido la oportunidad de mirar en su interior para ver qué tan importante son, a muchas se les ha negado sus derechos como personas y como integrantes de una sociedad, y bueno…. Podemos seguir mencionando abusos y atropellos… pero la verdad, desde mi punto de vista, una verdadera política de mujer y género debe construirse en otros escenarios que ya nombré (hogar, colegio, trabajo, sociedad). Tal vez lograr la verdadera equidad se demora, pero si se educa al ser humano desde pequeño, nuestro municipio y nuestro país verán en un futuro mediano hombres y mujeres llenos de valores, principios y motivados a construir familia y sociedad. HOMBRES Y MUJERES NO VISTOS INDIVIDUALMENTE, SINO COMO PARTE DE UNA SOCIEDAD, COMO VERDADEROS SERES HUMANOS.