En el nuevo ciclo de invitados y citados, dentro del ejercicio de control político que hace el concejo municipal, ayer acudieron al cabildo el secretario de gobierno Óscar Rodríguez y el coronel Alejandro Murillo, comandante del Distrito de Policía Soacha. El tema nuevamente fue analizar la situación de inseguridad que enfrentan los habitantes de Soacha.


El debate no dejó de ser otro ejercicio más de los que ya se han hecho en el cabildo, teniendo en cuenta que el coronel Alejandro Murillo mostró estadísticas y cifras que la mayor parte de los concejales cuestionaron.

La constante fue la falta de pie de fuerza, la cantidad alarmante de robos y atracos, la inseguridad de los ciudadanos-incluyendo a los concejales- y la falta de compromiso del municipio para controlar la invasión al espacio público, incluso en el mismo parque principal.
Uno a uno los concejales intervinieron y dieron a conocer sus puntos de vista:

Juan Carlos Arias. Propuso crear un Comité de seguimiento a esta clase de debates para que haya respuestas en el tiempo, el tiempo que hacer un comunicado dirigido al coronel Flavio Mesa donde se exponga la problemática de Soacha y se solicite más pie de fuerza.

Martín Peñuela. Dijo que lo que falta en Soacha es personal de civil de la policía para combatir la delincuencia. Cuestionó a la secretaría de gobierno sobre los excesivos gastos en contratación de personal, abogó por el tema de espacio público y solicitó reestructurar totalmente a la Policía de tránsito por los atropellos que comete a diario.

Andrés Jaramillo. Mostró su inconformidad por los pobres resultados mostrados en materia de seguridad y manejo del espacio público. Calificó de falsas las estadísticas mostradas por el coronel Murillo en cuanto a resultados de operativos porque, argumentó, la realidad en las calles es otra. Finalmente propuso levantar un acta del debate y hacerle el respectivo seguimiento.

Giovanny Ramírez. Solicitó que se destine un presupuesto para informar a la comunidad los números telefónicos de cada cuadrante y solicitó al secretario de gobierno respuesta sobre el proyecto de la UPJ en Soacha, teniendo en cuenta que hace alrededor de diez meses se aprobó el proyecto para su creación. Además cuestionó la invasión al espacio público.

Wilson Rodríguez. Reconoció que Soacha está sola en la lucha contra la gran problemática que la agobia, pero propuso crear alternativas para enfrentarla. Incluso dijo que de ser necesario, liderará una visita al Ministerio de Defensa para solicitar más pie de fuerza y hacer respetar los derechos de los ciudadanos del municipio.
También cuestionó las cifras de operativos presentadas por la Policía, e invitó al coronel Murillo para que sus hombres dejen de concentrarse solo en la Autopista y salgan a los barrios a hacer operativos contra la delincuencia. Invitó a diseñar estrategias diferentes al plan cuadrantes y aseguró que las cifras mostradas en el programa ‘Jóvenes a lo bien’ no son reales.

Norberto Cuenca. Dijo que se arrepintió de haber denunciado el robo del que fue víctima hace alrededor de tres meses porque el mecanismo judicial permite que los delincuentes identifiquen plenamente a sus víctimas, con el riesgo de que posteriormente tomen represalias. Solicitó públicamente ser retirado del programa ‘Plan Padrinos, ’ y ante las irregularidades en el manejo del espacio público y otras falencias de la secretaría de gobierno, solicitó la renuncia de su titular.

Carlos Ospina. Cuestionó las cifras presentadas en materia de resultados contra la delincuencia porque, en su criterio, las calles están llenas de delincuentes. Dijo que si bien es cierto falta pie de fuerza, se requiere más compromiso de la policía con la ciudad.
Cuestionó a la Policía argumentando que para hacer operativos en la autopista, y en tiendas y bares sí hay efectivos, pero para controlar a la delincuencia, NO. Invitó a que los agentes salgan a patrullar en vez de estar encerrados en los CAI y tomando tinto en las cafeterías.

Eleázar González. Lamentó que el municipio adolezca de un plan de acción para que se haya generado una política pública real, y dijo que no se puede caer sólo en lo represivo, es decir, le apuesta a la prevención.

Recordó que desde hace cuatro años está proponiendo que en las Instituciones educativas oficiales se contraten orientadoras y trabajadoras sociales, al tiempo que manifestó su inconformismo porque en la legislatura anterior se aprobó el plan desarme y hoy el programa está prácticamente abandonado. Se mostró de acuerdo con el toque de queda y propuso arrendar un inmueble para albergar a los menores que lo violen.

Además manifestó que así como se habla de derechos también tiene que hablarse de deberes. Resaltó la importancia de implementar la ‘Policía de mi barrio’, y advirtió sobre la ola de atracos en las afueras de los colegios y sitios como la autopista sur.

Dagoberto Durán. Dijo que a pesar de que el alcalde apartó a ciertos funcionarios, aún hay algunos que sacan a flote la irreverencia y el irrespeto. Expresó que en Soacha falta gobernabilidad y cuestionó el desorden en el parque principal a causa de la invasión de ventas ambulantes, argumentando que no hay autoridad que controle a los vendedores y talleres de mecánica. Advirtió que la red de avanteles debe manejarse con precaución porque hay mucho líder que ha sido señalado y amenazado por denunciar, incluso sostuvo que hay agentes de la policía que se encargan de contarle a los delincuentes quiénes son los que denuncian.

Diógenes Escalante. Llamó la atención sobre el maltrato contra las mujeres e invitó a trabajar profundamente en este tema. Al igual que la mayor parte de sus compañeros, cuestionó la invasión al espacio público y pidió hacer seguimiento a los debates para que generen los resultados que la ciudadanía espera.

Nelly Cubillos. Solicitó atención al sector de Portalegre por las constantes denuncias de sectas satánicas en ese sector de la comuna dos. También cuestionó la invasión al espacio público e instó al secretario de gobierno para que despeje el parque principal de ventas ambulantes.

Edgar Cárdenas. Abogó por la seguridad de los deportistas en los escenarios. Invitó a la Policía a realizar operativos constantes como los que se hicieron en el polideportivo de Compartir y la cancha Tibanica, hoy ejemplo de seguridad en Soacha, pero dijo que ese interés debe extenderse a los demás sitios de esparcimiento y recreación. Ofreció apoyo en este sentido y aseguró que los padres de familia también están dispuestos a trabajar por la seguridad de los deportistas.

Pidió intensificar el Plan Barristas y solicitó estar pendiente de las peleas que se presentan en las afueras de los colegios.

Héctor Cuesta. Propuso implementar una cartilla que contenga los diferentes planteamientos, propuestas y soluciones que cada uno de los concejales haga, con el fin de distribuirla para que la comunidad y las autoridades municipales, departamentales y nacionales sepan qué se está haciendo en Soacha. Se mostró partidario del toque de queda a menores de edad y llamó la atención sobre el posible negocio de algunos agentes de tránsito con los dueños de las grúas.

Soraya Escobar. Manifestó su sorpresa por las cifras de operativos y capturas que mostró el coronel Murillo y le solicitó que le presente la Soacha de estadísticas porque loa real es totalmente diferente, al tiempo que pidió información sobre el hogar de paso del municipio.

Al debate asistió además el personero Henry Sosa y la contralora Evelia Cubillos.

Al final, el secretario de gobierno desvirtuó las acusaciones del concejal Martín Peñuela en cuanto a los exagerados gastos en contratación y lo invitó a que se reúnan para explicarle los detalles. En cuanto a otros temas, incluyendo el del espacio público, dijo que lamentablemente él no es autoridad de policía, pero aseguró que se está trabajando para organizar las ventas ambulantes. Al referirse a la UPJ, dijo que los trámites son dispendiosos, pero que el proyecto sigue adelante, y al responderle al concejal Cuenca, aseguró que él no tiene contemplado renunciar.

Los ciudadanos que asistieron a las barras también intervinieron y la constante fue la delicada situación de inseguridad que los habitantes tienen que enfrentar a diario, al igual que la falta de organización y control a los vendedores ambulantes.