Los beneficios que traería a Soacha que la garulla sea declarada Patrimonio Inmaterial de Colombia
La garulla, uno de los amasijos más representativos del municipio de Soacha, en Cundinamarca, avanza hacia un reconocimiento nacional que podría marcar un hito para la gastronomía tradicional que ya había sido reconocido en el departamento.
Este alimento, profundamente arraigado en la vida cotidiana de generaciones de familias soachunas, está cada vez más cerca de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación luego de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Cundinamarca en 2014, gracias a un proyecto de ley que actualmente cursa su trámite final en el Congreso de la República.
La iniciativa legislativa no solo busca otorgar un título simbólico, sino proteger, preservar y proyectar un saber culinario que ha resistido al paso del tiempo, a la industrialización de los alimentos y a los cambios en los hábitos de consumo.
El proyecto contempla medidas para fortalecer la producción artesanal, impulsar su comercialización y garantizar la transmisión de los conocimientos tradicionales asociados a la elaboración de la garulla.

Este reconocimiento, impulsado por la senadora Sandra Ramírez y respaldado por organizaciones comunitarias, panaderos tradicionales y autoridades locales, representa una oportunidad para que la cocina de raíz se convierta en motor de desarrollo cultural y económico para Soacha y el departamento de Cundinamarca.
Un amasijo que cuenta la historia de un territorio
La garulla soachuna es mucho más que un pan tradicional. Es una expresión viva de la identidad local y un testimonio de los saberes heredados que han pasado de generación en generación. Su elaboración artesanal, transmitida en el seno de las familias, conserva técnicas manuales que se mantienen prácticamente intactas desde hace más de un siglo.
Preparada a partir de ingredientes sencillos como harina de maíz, mantequilla, queso campesino, huevos y sal, la garulla encuentra su carácter distintivo en el proceso. El amasado cuidadoso, la forma particular que adopta y el horneado en hornos de leña le otorgan una textura suave, un aroma inconfundible y un sabor que remite a la cocina del hogar.
En los barrios de Soacha, la garulla ha sido históricamente parte del desayuno, de las onces y de los encuentros familiares. Las panaderías tradicionales que pasan de familia en familia, guardan recetas y secretos que no están escritos, sino que se aprenden observando y practicando. Cada garulla es, en sí misma, una pieza de memoria colectiva.
Este amasijo no solo alimenta el cuerpo, sino también el sentido de pertenencia. Su presencia en plazas, ferias populares y celebraciones locales la convierte en un símbolo cotidiano que conecta a la comunidad con su historia y su territorio.
Patrimonio cultural: más allá del reconocimiento simbólico
La propuesta de declarar la garulla como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia busca salvaguardar no solo el producto final, sino el conjunto de prácticas, conocimientos y representaciones que giran en torno a su elaboración. El proyecto de ley destaca la necesidad de proteger estos saberes frente a la homogeneización de la oferta alimentaria y la pérdida de tradiciones culinarias locales.
Durante el proceso legislativo se han desarrollado audiencias públicas y espacios de diálogo en Soacha, donde productores, investigadores y habitantes han expresado la importancia de este alimento para la identidad local.
La Comisión Sexta del Senado ya aprobó el proyecto en tercer debate, dejando pendiente únicamente la discusión en plenaria del Senado y la posterior sanción presidencial.
Uno de los aspectos más destacados de la iniciativa es la propuesta de instituir el 2 de mayo como el Día de la Garulla Soachuna, una fecha que permitiría visibilizar este amasijo a nivel nacional mediante actividades culturales, ferias gastronómicas, concursos y procesos educativos que fortalezcan su presencia en la memoria colectiva del país.
Salvaguardia y desarrollo económico: una oportunidad para la comunidad
El reconocimiento de la garulla como patrimonio cultural abre un panorama que va más allá de lo cultural. El proyecto contempla la formulación de un Plan Especial de Salvaguardia, liderado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en articulación con la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Soacha.
Este plan tendrá como objetivo fortalecer la cadena productiva de la garulla, ofreciendo capacitación a panaderos y productores artesanales, promoviendo el uso de insumos locales y facilitando la participación en ferias regionales y nacionales. Asimismo, se busca mejorar las condiciones de comercialización y visibilizar el producto en circuitos gastronómicos más amplios.
Para los pequeños productores, este respaldo institucional puede traducirse en nuevas oportunidades de ingresos, acceso a asesorías técnicas y alianzas con restaurantes, hoteles y mercados especializados. La garulla, al posicionarse como un producto con valor cultural, puede ganar un lugar destacado en propuestas gastronómicas contemporáneas sin perder su esencia tradicional.
La garulla y el sector gastronómico: tradición que se reinventa
Para el sector HORECA, el posible reconocimiento de la garulla representa una oportunidad estratégica. Incorporar un producto con fuerte arraigo cultural permite a restaurantes y establecimientos diferenciar su oferta, conectar con narrativas de identidad y ofrecer experiencias auténticas a los comensales.
El amasijo puede integrarse en desayunos, brunches, menús degustación o reinterpretaciones culinarias que respeten su origen. Además, su inclusión en rutas gastronómicas locales puede fortalecer el turismo cultural y culinario, atrayendo visitantes interesados en conocer sabores tradicionales y su historia.
Soacha, históricamente percibida como un municipio periférico, podría consolidarse como un referente gastronómico regional, donde la tradición culinaria se articule con estrategias de desarrollo territorial y turismo sostenible.
@canaltrececo Cuando viajes a #Soacha no te vayas sin probar una buena garulla tradicional, te contamos de esta identidad soachuna junto a @zetadj de #Rezeteando en #Cundinamarca #turismo #viajes ♬ sonido original – Canal Trece
Retos para una implementación efectiva
Aunque el avance legislativo es significativo, el verdadero desafío comenzará con la implementación de la ley. Garantizar que los beneficios lleguen efectivamente a quienes han preservado la tradición requiere coordinación interinstitucional, recursos suficientes y acompañamiento constante a las comunidades productoras.
La transmisión de saberes a las nuevas generaciones será clave para evitar que la garulla se convierta únicamente en un símbolo, desconectado de su práctica viva. En este proceso, las escuelas, universidades y centros de formación gastronómica pueden desempeñar un papel fundamental, integrando la garulla y otras tradiciones locales en sus programas académicos.
Asimismo, será necesario equilibrar la promoción comercial con la protección de los métodos tradicionales, evitando la sobreindustrialización que podría diluir el valor cultural del producto.
Un sabor ancestral que mira hacia el futuro
La garulla de Soacha es un ejemplo de cómo la cocina tradicional puede convertirse en un puente entre la memoria y el desarrollo y hasta tener su propio festival. Su camino hacia el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia refleja una creciente valoración de las expresiones culinarias locales como parte fundamental del patrimonio cultural del país.
Este proceso no solo dignifica el trabajo de quienes la elaboran, sino que abre oportunidades para fortalecer la economía local, promover el turismo gastronómico y reafirmar la identidad cultural de Soacha. La garulla, con su sabor sencillo y su profunda carga simbólica, tiene el potencial de convertirse en un emblema nacional del valor de lo hecho a mano, de lo heredado y de lo compartido.


