El próximo año es de trascendental importancia dentro del desarrollo político para nuestro país. Sin lugar a dudas la elección del nuevo Congreso Nacional, que se divide en Cámara de Representantes y Senado, y que sus integrantes serán elegidos por un periodo de cuatro años como nuestros padres de la Patria con la posibilidad de ser reelegidos, es de gran responsabilidad de los ciudadanos al realizar esta elección, ya que de su desempeño depende el desarrollo de las regiones y la estabilidad de la democracia colombiana.


Por medio de la prensa y las diferentes redes sociales, somos testigos de cómo van ya enfilando sus baterías varios de los actuales padres de la Patria; es lógico que la intención sea permanecer en el cargo y en otros hacer el ejercicio para, de la Cámara Baja pasar a la Cámara Alta ,es decir de ser un Representante a la Cámara aspirar a ser Senador de la República.

El Congreso es un cuerpo colegiado conformado por 102 Senadores y 166 Representantes que son elegidos en una votación directa por medio de los partidos y movimientos políticos legalmente constituidos.

El precio que debe costear la nación para el sostenimiento de nuestros padres de la Patria es un precio en la parte económica bastante considerable. En el año 2012 el sueldo de un Congresista estaba devengado en: $ 21.045.638,00 mensuales en los que constan sueldo básico, gastos de representación, subsidio de vivienda y prima de bienestar y salud de un congresista; pero esto no es todo porque hay que sumar la prima de mitad de año, prima de navidad, el nombramiento de un equipo de asesores llamado Unidad de Trabajo Legislativo UTL, esquemas de seguridad, tiquetes aéreos nacionales e internacionales, derechos de franquicia, vehículo blindado con conductor libre de combustible, lo que según el periodista Uriel Ortiz Soto, del Diario el Espectador en su columna: “Cuanto le cuesta un congresista al país” suman 83.333.333,00 mensuales, que en un año le cuesta al país $1.000.000.000,00 (Mil millones de pesos mtc./), y en los cuatro años cada uno de nuestros Congresistas le cuesta al país $4.000.000.000,00 (Cuatro mil millones de pesos mtc./) una cifra bastante significativa con la que la mayoría de nuestros sectores sociales se beneficiarían en obras para su desarrollo.

En términos cordiales se puede decir que son sueldos bastante generosos de parte de la nación, basta saber si en cada uno de ellos y su conciencia son merecedores de tanta bondad, basta ver si están siempre listos a resolver y servir en los problemas que diariamente aquejan a la comunidad, si hacemos un balance de este último periodo de su gestión observemos a ver qué leyes han beneficiado al pueblo; pero por lo general sucede lo típico y acostumbrado de siempre, se olvidan de sus líderes, de sus electores, cambian de número del celular o simplemente siempre se encuentra su agenda ocupada y nosotros seguimos trabajando con salarios paupérrimos y cumpliendo con nuestros compromisos para que a ellos les sigan pagando.

Si hacemos un cuadro comparativo de los salarios que ganan los congresistas en otros países del mundo, relacionados con los salarios mínimos de la comunidad, la situación se puede decir que en Colombia es exagerada; en Estados Unidos la gran potencia mundial con una de las economías más poderosas del mundo, el salario de un Congresista es de 13 veces el salario mínimo, en España de 8 veces el salario mínimo de ese país, pero en nuestro caso es de 37 veces el salario que tiene un ciudadano del común.

Sin embargo hace algunos meses recordemos que al ex Presidente del Honorable Senado de República Juan Manuel Corzo, no le alcanzaba el sueldo para tanquear de combustible sus dos camionetas; en este caso qué puede decir un padre de familia con un salario mínimo. Realmente ocupar una de esas curules debe ser más que bueno porque no les importa hacer la inversión de millonarias campañas electorales, prometer lo que nunca van a cumplir, estar investigados por los entes de control con el firme objetivo de formar parte del poder.

Desgraciadamente la política en nuestro país, por su mal manejo, se considera sinónimo de corrupción. Claro está que en algunos casos deben existir sus excepciones; en las próximas elecciones por el bien de la sociedad y la democracia se debe examinar con lupa quiénes nos deben representar para que ese presupuesto tan grande que invierte la nación sea recompensado por la actuación, disciplina y lealtad de quienes verdaderamente en su esencia se puedan llamar los padres de la Patria.

Fuente: Wikipedia-El Tiempo-El Espectador-Revista Gobierno