“Nos vamos a morir de hambre”: transportadores puerta a puerta de Soacha

La asociación que agrupa  las ‘camioneticas blancas’ que prestan servicio puerta a puerta en Soacha está al borde de la quiebra porque las autoridades municipales no las dejan trabajar.  

El pasado 11 de mayo, la Asociación Sindical de Transporte Sectorizado de Soacha (Asositrans) presentó a la administración municipal un pliego de peticiones exigiendo, entre otras cosas, el derecho a trabajar y ayudas humanitarias para este gremio.

La petición se hizo porque desde la llegada del Covid-19 al país el trabajo informal se ha visto fuertemente afectado, incluyendo el servicio de transporte, por no contar con el permiso para operar rutas, lo que cada vez hace más difícil la labor para propietarios y conductores.  

Asositrans es un sindicato que reúne las diferentes playas de transporte informal del municipio, como Cazuca, la Veredita, Hogares Soacha, San Humberto, entre otras, que se dedica a llevar pasajeros  hasta su respectivo destino y a donde generalmente  el transporte formal no llega, entonces lo que hace es transportar a la gente hasta la puerta de su hogar,  cualquiera que sea la zona.

Tras las medidas que se han generado para la prevención del Covid-19, se ha restringido el uso de estos vehículos informales para el transporte de personas, por lo que el sindicato exige que se les permita trabajar, pues es la única herramienta que tienen para obtener su sustento diario; además justifican que es seguro utilizar este servicio, teniendo en cuenta que no se presentan aglomeraciones de personas como en el transporte formal.

Además, entre las cosas que piden al gobierno, solicitan que se les brinde algún tipo de ayuda alimenticia, ya que desde el inicio de la cuarentena han quedado sin ninguna clase de sustento, lo que hace que entre más tiempo pase, más se complique la situación en sus hogares.

“Nosotros transportamos a la gente hasta Ciudad Verde, puerta a puerta, y el servicio que brindamos es pensando en la comodidad de las personas. Necesitamos trabajar porque si no nos mata el virus, nos mata el hambre, y es que la mayoría de nosotros vivimos de lo que hacemos día a día con nuestros carritos; al dejar de trabajar los ingresos en nuestros hogares son nulos. Lo que hacemos es brindar beneficios a los soachunos en aquellas zonas que el transporte formal no cubre, nosotros sí llevamos a las personas hasta allá”, afirma Heber Romero, presidente de Asositrans.

Así mismo, Carolina Mortigo, propietaria de un vehículo de Asositraps,  comenta: “Yo dependo del transporte informal, pues tengo una camioneta en la que transporto personas para Ciudad Verde, soy madre cabeza de familia y dependo de esto para mi sustento, pero esta situación se ha convertido en algo insoportable, además las autoridades tampoco consideran a las demás personas que tienen que movilizarse en transportes masivos y colectivos llenos  después de una jornada laboral y con el riesgo de contagio del virus”.

Finalmente, lo que piden a la administración municipal es que se piense también en los trabajadores informales, que a causa del cese de actividades han quedado sin sustento. Así comenta Giovanni Páez, conductor de una de las camionetas: “Somos muchas las personas perjudicadas porque cuando imponen leyes no se piensa en los trabajadores informales; que si salen a las calles aún con el riesgo del virus es porque necesitan comer, además el servicio que brindamos es muy bueno porque  llegamos a lugares que el transporte formal no abarca, entonces lo que pedimos es que las autoridades no nos persigan tanto y se nos brinde la oportunidad de poder trabajar, ya que si no salimos a rebuscar dinero,  nos vamos a morir de hambre”.

Por Natalia Soto Parra