Desde que el vicepresidente de la República Germán Vargas Lleras anunció la construcción de un viaducto entre la Escuela General Santander de Bogotá hasta el sector de 3M en Soacha, se comenzaron a escuchar voces a favor y en contra de este gran proyecto. Inicialmente fue el Alcalde Gustavo Petro el que anunció su rechazo, argumentando que la obra no es funcional.


La primera voz en contra de la construcción del viaducto fue la del alcalde de Bogotá Gustavo Petro, quien aseguró que la gigantesca obra fragmentaria a las dos ciudades y que iría en contra el Plan de Desarrollo de la capital.

Petro dijo inicialmente que el Plan de Desarrollo presentado por su administración le da prioridad a la peatonalización y que la idea es que se trabaje en el Tranvía que uniría a Soacha con Bogotá. “No nos pronunciamos en contra por los tiempos, sino porque no está en nuestro Plan de Desarrollo, que prioriza al peatón. Nosotros hablamos con Soacha sobre peatonalizaciones, ciclo rutas, Transmilenio, y quisiéramos hablar del tranvía”, sostuvo.

El mandatario distrital agregó que de construirse el viaducto, “el segundo piso acabaría con fragmentar a Soacha y parte de Bogotá, exclusivamente para que los carros tengan más velocidad”.

Sin embargo a las declaraciones de Petro le salieron al paso el vicepresidente Germán Vargas y el mismo alcalde de Soacha Juan Carlos Nemocón.

El vicepresidente dijo que el Gobierno Nacional sigue firme en su compromiso de financiar el tren de cercanías, contrario a lo que afirmó el mandatario capitalino tras la propuesta de un viaducto para Soacha.

“No creo que sea incompatible con un compromiso que tiene la nación en materia de apoyar y financiar el tren de cercanías. La construcción del viaducto en nada se opone a que la nación honre su compromiso y financie tanto el tren de cercanías a Soacha como el tren de cercanías a Facatativá, inclusive la nación ha asumido compromisos de viabilizar el tren de cercanías a Zipaquirá”, puntualizó.

Por su parte, el alcalde de Juan Carlos Nemocón dijo que Colombia debe empezar a avizorar que esta es una medida necesaria, sobre todo en ciudades densamente pobladas como Bogotá y Soacha, que son prácticamente el mismo territorio.

“Lo que sí recomiendo es tener cuidado para que los diseños de estas plataformas sean protectores del espacio que queda por debajo y sean reducidos en la extensión para que pueda entrar suficiente luz y no se generen sitios oscuros”, precisó.

De hacerse el viaducto serán 10 kilómetros de una vía exclusiva para vehículos que paguen un peaje que va a favorecer no solo a los ciudadanos de Soacha, sino a todas las personas que entran y salen hacia y desde la capital de la república.

El pasado lunes 11 de mayo, el vicepresidente Vargas Lleras reveló que recibió la propuesta formal de la compañía Cemex, en donde se contempla que el costo del viaducto estaría sobre $1,5 billones y que el peaje sería optativo para quienes quieran hacer uso o no del mismo.

“El proyecto fue preaprobado por la ANI, pero naturalmente requiere de la autorización en los tramos de Bogotá. Hemos tenido varias dificultades con la administración de capital para que se apruebe esta iniciativa, por lo que el mensaje es que la valoren porque sin duda este es el corredor de mayor tráfico en materia de carga y pasajeros”, ratificó el vicepresidente.

Otro sector que ahora entra al juego es el comercio ubicado sobre la Autopista Sur. Muchos propietarios se unieron para rechazar el proyecto argumentando que las ventas se reducirían porque los viajeros pasarían por el segundo piso y no pararían en la ciudad.

Aunque los propietarios de los negocios pidieron hacer visible su preocupación, se abstuvieron de hablar mientras se organizan y tienen más claridad frente al tema.
Lo cierto es que el viaducto está en pie y el interés desde la nación y la empresa privada es enorme, teniendo en cuenta que la APP sería la encargada de operar el peaje que se instalaría en el segundo nivel de la Autopista.