Sumado a lo que pasa en Ciudad Verde y Maiporé, en Parque Campestre hay invasión al espacio público, parqueaderos clandestinos y hasta fronteras invisibles trazadas por grupos delincuenciales. La comunidad argumenta que a pesar de los gritos de auxilio, el apoyo de las autoridades no es suficiente.


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El uso indebido de las calles en el proyecto urbanístico Parque Campestre por parte de dueños de vehículos pesados, ha llevado a los residentes a instalar canecas de concreto para evitar que estas sean cogidas como parqueaderos clandestinos.

Con el crecimiento del empleo informal en Soacha, las calles y el espacio público no deja de verse afectado; los sitios que se supone fueron edificados para prestar a la comunidad tranquilidad y espacios de esparcimiento, ahora son usados por unos pocos para generar ingresos dejando en primer lugar el bien personal sobre el bien común.

Como en otros sectores de Soacha, en Parque Campestre algunos personajes se estaban apoderando de las calles para convertirlas en parqueaderos clandestinos; no obstante la comunidad decidió actuar y empezó a realizar labores para frenar por completo esta actividad en los sectores que estaban más perjudicados.

“Nosotros ya habíamos hecho el debido proceso con las autoridades, como la Secretaría de Movilidad y la Alcaldía; en los derechos de petición que pasamos pedimos operativos para retirar los camiones que vivían parqueados en nuestras calles, pero aunque los ejecutaban siempre regresaban. Entonces la comunidad tomó la vocería y con un trabajo en equipo se instalaron canecas para que los carros y los camiones no se parquearan ahí en las noches. Hasta el momento la medida ha funcionado”, describió Juan Carlos Galán, presidente del consejo administrativo de Parque Campestre Etapa 9.

Ahora la comunidad de Parque Campestre y Torrentes manifiesta su preocupación por el surgimiento de bandas criminales en ambos sectores que se han encargado de demarcar fronteras invisibles, exponiendo la seguridad de todos los residentes y visitantes del sector. Recientemente se han presentado enfrentamientos entre los grupos delincuenciales que ya han dejado heridos.

Un miembro de la comunidad, quien prefirió reservar su identidad por seguridad, explicó.

“Hay jóvenes, algunos habitantes y otros de sectores aledaños, que se han adueñado de los espacios de Parque Campestre y han empezado a formar pandillas. El problema es que ahora estos grupos crearon una frontera invisible entre Parque Campestre y Torrentes, donde desafortunadamente ya han habido enfrentamientos, en los que han usado armas blancas y pistolas para agredirse entre ellos”.

Los líderes de la comunidad aseguran que si bien el trabajo de la policía no es deficiente, hace falta pie de fuerza para poder brindar seguridad al sector. Conjuntamente manifiestan que es necesario que los nuevos directivos del Distrito Especial de Policía se empapen de la problemática de Parque Campestre para que le den continuidad al trabajo que estaba realizando el excomandante de la policía, coronel Gustavo Berdugo, que ya había obtenido excelentes resultados para el mejoramiento del sector.