Un cementerio de residuos peligrosos como envases y tambores con solventes, pintura y aceites fue dispuesto por la General Motors Colmotores S.A. en la zona de ronda del río Tunjuelo, a la altura de la avenida Boyacá con calle 56ª sur.


El área afectada se encuentra cerca a la zona de prueba de ruidos de los vehículos ensamblados de la General Motors, que está dentro de la ronda del Tunjuelo.

Desde 2008, esta multinacional identificó siete áreas con el fin de adelantar el proceso de remediación del suelo. Sin embargo, de acuerdo con la información recibida por la Secretaría de Ambiente, aún se encuentran envases y tambores enterrados que podrían haber contaminado las aguas subterráneas y el suelo con mezclas y emulsiones de aceite e hidrocarburos.

Estudios aseguran que existen siete áreas de suelo con presencia de sustancias químicas de interés.

Según información entregada por la sociedad, dos áreas ya fueron excavadas, generando 1.374 toneladas de residuos peligrosos, que fueron dispuestas de manera adecuada a través de coprocesamiento con la empresa Holcim S.A.

Parte de los materiales removidos de la fosa 5 fueron reciclados por la General Motors, cuando por su presunta naturaleza de peligrosos debieron ser entregados a empresas autorizadas para su debido tratamiento.

“Al producir residuos peligrosos la sociedad debía dar cumplimiento con la gestión integral de estos desechos, desde la prevención de su generación hasta la disposición final, con el fin de lograr beneficios ambientales, optimización económica de su manejo y aceptación social”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente.

La empresa estaba obligada a adoptar todas las medidas necesarias en las actividades de prevención, reducción y separación en la fuente, acopio, almacenamiento, transporte, aprovechamiento o valorización, tratamiento o disposición final, importación y exportación, tal como lo dispone el Decreto 4741 de 2005.

Los cuatro cargos

La SDA, mediante el Auto 0233 del 20 de enero de 2011, notificado el 8 de febrero del mismo año, formuló cuatro cargos a la empresa relacionados con el presunto manejo inadecuado de residuos peligrosos, contaminación del agua subterránea y posible afectación del recurso suelo.

Según la entidad, General Motors no cumplió con una de las obligaciones como generador, que es garantizar la gestión y manejo integral de estos desechos, y enterró residuos peligrosos en sitios no autorizados, como lo es la zona de ronda del Tunjuelo.

Por presunta afectación del suelo, Colmotores incumplió con el manejo para su aprovechamiento, para el cual se deben aplicar normas técnicas que eviten su pérdida y degradación, logren su recuperación y aseguren su conservación.

En cuanto al último cargo por presunta contaminación del agua subterránea, la empresa vulneró la normativa al incorporar a las aguas o sus cauces sustancias sólidas capaces de interferir con la salud, la flora y la fauna y el recurso hídrico en general.

Inicio de proceso sancionatorio

Ante estas conductas presuntamente atentatorias contra el ambiente bogotano, la Secretaría de Ambiente dio inicio al proceso sancionatorio contra General Motor Colmotores S.A.

En el evento en que se declarase su responsabilidad en el proceso, a la sociedad se le podría imponer multas de hasta 5 mil salarios mínimos mensuales legales vigentes diarios ($2.678 millones), por el presunto incumplimiento de la normativa ambiental.

Nieto Escalante aseguró que esta es la primera investigación por presunta contaminación del suelo por residuos peligrosos en Bogotá e incluso en el país.