El mundo comienza a hablar de un nuevo lenguaje promovido por todos aquellos que rechazan cualquier forma de violencia. Y no son precisamente integrantes de ong´s de izquierda, ambientalistas o víctimas de todo tipo de conflicto existente en el planeta.


En pleno siglo XXI surge una iniciativa global impulsada por la Organización Mundo sin Guerras, es la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia que hoy cuenta con el apoyo crecientemente generalizado de naciones, organizaciones, municipios y entidades identificadas con el rechazo a la agresión.

La Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia es un gran movilización social de la humanidad que busca aumentar la conciencia mundial sobre la necesidad de la paz y la no violencia, como metodología para conseguirla y afianzarla. Será la primera Marcha Mundial que recorrerá el mundo pidiendo el fin de las guerras, el desmantelamiento de las armas nucleares y el cese de todo tipo de violencia (física, económica, racial, religiosa, cultural, sexual y psicológica). Es un proyecto de Mundo sin Guerras, un organismo del Movimiento Humanista que trabaja desde hace 15 años en el campo del pacifismo y la no violencia.

La Marcha Mundial se lleva a cabo con tres estrategias: La principal de ellas es un recorrido por todo el planeta que se iniciará el 2 de octubre de 2009 en Nueva Zelanda y concluirá el 2 de enero de 2010 en Argentina. Adicionalmente se realizarán adhesiones de todo tipo de personas, en todo el mundo, durante todo el año y finalmente se llevarán a cabo cientos de actividades públicas de diversa índole en el marco de la Marcha en diversos países del mundo.

Está abierta a la participación de personas, instituciones, organizaciones, colectivos y grupos de todo tipo que compartan la sensibilidad del proyecto. Lo que se puede hacer en el contexto de la “marcha” es un desafío a la creatividad y un compromiso voluntario con la acción a realizar.

A su paso por las distintas ciudades, los activistas invitan a la participación en los diferentes encuentros, foros, festivales, conciertos, expresiones culturales, deportivas, artísticas, musicales y educativas que se realicen a su paso.

Una de esas actividades de adhesión se realizó en Soacha el pasado sábado 5 de septiembre, denominada Festival por la Paz y la Noviolencia. Fue un concierto que despertó el corazón sensible de los soachunos, promovido y apoyado por la Corporación Humanista y la Alcaldía Municipal.

Soacha es el primer municipio del país que adhiere a la Marcha Mundial y se debe resaltar el compromiso del alcalde Ernesto Martínez y la primera dama Carmenza Rodríguez. Recibieron con satisfacción la propuesta de la Corporación Humanista y sin pensarlo acogieron la iniciativa y facilitaron todo para realizar el concierto, pero más que el evento artístico fue el compromiso que el municipio adquirió para comenzar a trabajar por una comunidad no violenta.

Se coordinó con la Secretaría de Educación para involucrar a los rectores y coordinadores de las Instituciones Educativas públicas, con el fin de orientar y direccionar un trabajo con los alumnos direccionado a inculcar en los jóvenes la cultura de la no violencia.

Importante también el compromiso de los colegios privados a través de las dos asociaciones, ASCOPRIS Y CPAS, utilizando también el mecanismo de transmitir a los estudiantes un rechazo a la agresión en todas su dimensiones.

El Festival realizado en Soacha el pasado sábado fue más que un espectáculo musical. Fue un ejercicio de cambio hacia la sociedad, una iniciativa impulsada por la Alcaldía y la Corporación Humanista como parte de las actividades de la Marcha Mundial, pero con el objetivo de sembrar la semilla de la no violencia en una población duramente golpeada por los flajelos sociales que azotan al país.

Es un trabajo que nos corresponde a todos, entidades, organizaciones, comercio, colegios, Administración municipal, sociedad civil y todo aquel que anhela y desea una ciudad no violenta y humanamente vivible.

Es un reto enorme el que se asumió con la adhesión a la Marcha Mundial. No es sólo la frase de cajón para que los Medios de Comunicación reseñen la noticia; se trata más bien de trabajar mancomunadamente, sin odios ni pasiones, ni mucho menos agresiones de tipo político, por la Soacha que hemos soñado. En adelante el comportamiento debe ser distinto, desde la casa, el trabajo, el colegio; con el saludo, con la mirada, con las palabras… Así Soacha cambiará paulatinamente y nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos y seguramente las descendencias posteriores podrán vivir en una ciudad no violenta, sin agresiones y sin maltratos de ningún tipo. EN UN CIUDAD DONDE REINE EL RESPETO, LOS VALORES Y DONDE SE RECHACE TODA FORMA DE VIOLENCIA.