Primer catálogo colombiano de insectos primitivos

Cerca de 1.673 especies, pertenecientes a 80 familias, hacen parte del primer y más completo catálogo de insectos primitivos puesto a disposición de la comunidad científica.


El inventario fue realizado por los entomólogos Germán Amat García y Fernando Fernández, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.

Los insectos más antiguos

Los insectos primitivos se diferencian del resto porque su registro geológico los ubica en periodos como el Carbonífero de la Era Primaria, caracterizado por sus grandes extensiones de bosque que quedaron sepultadas dando origen al carbón. En esta etapa abundaban los anfibios pero aún no existían los dinosaurios, y los continentes estaban a punto de unirse en el megacontinente conocido como Pangea.

Entre otras especies registradas en el catálogo se encuentra el pescadito de plata (Zygentoma), que hace parte de un antiguo linaje de insectos que no poseen alas y viven entre uno y seis años. Las libélulas (Odonata), que se alimentan de mosquitos, abejas, polillas y mariposas, limpiando el ecosistema de moscas transmisoras de enfermedades como el dengue y la gastroenteritis.

También son registradas las cucarachas (Dictyoptera) como procesadoras de la materia orgánica, que garantizan, paradójicamente, la salud de los ecosistemas, y las tijeretas (Dermaptera), que se alimentan de materia orgánica en descomposición y ocasionalmente de vegetales u otros insectos.

El primer catálogo de insectos primitivos también contiene la descripción del cola de resorte (Collembola), los insectos saltadores de roca (Archaeognatha), las moscas de mayo (Ephemeroptera), las moscas de la piedra (Plecoptera), los insectos palo (Phasmida), los tejedores de redes (Embioptera) y los insectos ángel (Zoraptera).

El especialista en hormigas Fernando Fernández explica que los animales que se conocen hoy en día como los escarabajos, las moscas, los zancudos, abejas y cigarras tuvieron como ancestros insectos sin alas, solo que cada uno tuvo diferentes formas de evolución.

También se ha podido determinar que no tenían cópula o sexo directo. El apareamiento entre macho y hembra no ocurría a través de la penetración del órgano masculino en el femenino para asegurar la fecundación, sino que se daba de manera indirecta, es decir, el macho ponía el esperma en el suelo o en una especie de tejido como tela de araña y obligaba a la hembra a acercarse y tomarlo.

Hoy este proceso natural se observa en los escorpiones –cuyos fósiles más antiguos datan de hace 410 millones de años–, que realizan una danza en la que el macho toma de las pinzas a la hembra y la invita a caminar por su estera de esperma.

“La tarea es consolidar información y acercarnos a un catálogo real de la biodiversidad de insectos del país. Es viable en la medida de la capacidad investigativa del recurso humano y de las voluntades institucionales y del Gobierno”, anunció Amat.

Fuente: unimedios

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