En los tiempos de pandemia que nos corresponde vivir, sin sonar trágicos, diremos cómo en la obra de Héctor Abad Faciolince, quizá pronto viviremos el olvido que seremos.

Pero mientras llega esa hora, nos corresponde expresar nuestra inconformidad ante el manejo que se ha dado al denominado estallido social y que consideramos difícil de aceptar, pues pareciera que a nuestra dirigencia con su 16% de aprobación ciudadana, se le dieran otros réditos, enfrentando “enemigos internos” armados de piedras.

Esta situación no se puede aceptar sin, cuando menos, expresar un clamor civil para que se de otro manejo a la situación, pues pareciera más conveniente para algunos mantener viva la llama de la guerra, mientras el país reclama hacer realidad lo dispuesto en el artículo 22 constitucional.

Resulta que vistas las cosas como se nos presentan, como ciudadano de a pie, nos resulta fácil pensar que lo mejor sería un gran acuerdo debidamente amparado con una ley que los dueños de la situación propusieran y aprobaran en su Congreso, en virtud de la cual,  todos los que ya están  colmados de dinero, producto de sus operaciones de todo orden a lo largo de tantos años de expoliación, se quedaran con ese dinero y se otorgaran a sí mismos una amnistía, perdón y olvido, para que, como los piratas, bucaneros y filibusteros del pasado, ya saciados, se fueran de Colombia con todo lo apropiado, y al resto de connacionales nos dejaran empezar de nuevo en paz, quizá  con otros  dirigentes, no sabemos si del mismo linaje, pero finalmente otros, para, como lo dijera el poeta, estar bajo el indiferente azul del cielo esperando otro futuro, porque el que nos ofrecen nuestros actuales dirigentes promete que en nada va a cambiar.

William Marlon López Silva (abogado)- serviasesori@yahoo.es