La representante de ese gremio en Bogotá, Nohora Padilla, considera que el modelo de recolección ‘Basura Cero’ cumplió con el objetivo de incluir a esta población en el negocio del manejo de basuras.


“¡Ahora sí lograron lo que querían, ahora sí nos jodieron!” gritaba en la mañana de este lunes un grupo de recicladores en una planta de reciclaje de la localidad de Puente Aranda. Todos dejaron de trabajar, pidieron silencio. En la radio sonaban los análisis periodísticos sobre un anuncio del ministerio público: El alcalde Gustavo Petro fue destituido e inhabilitado por 15 años.

“Para nosotros es nefasto. El proceso de Basura Cero no estaba fuera de la ley. Entramos en una etapa crítica porque no sabemos quién va a resolver el tema de los recicladores”, dijo Nohora Padilla, directora de la Cooperativa de Recicladores de Bogotá, quien fue la encargada de negociar a nombre de su gremio frente al Distrito en momentos en que ‘Basura Cero’ era tan solo un plan.

Padilla manifestó que con la destitución de Petro el gremio queda “desamparado”, aduciendo que “lo único que él hizo fue abrirle la puerta a los recicladores y quitarle poder a los privados que durante mucho tiempo manejaron el negocio de las basuras a sus anchas. Parece que hay intereses todavía más poderosos que los que estábamos combatiendo hace uno o dos años”.

La recicladora también se refirió a los documentos que presentaron ante la Procuraduría, en los que, asegura, presentaron su inconformidad frente a la apertura del proceso disciplinario contra Petro. Según ella, documentos que demostraban que la medida tomada por el alcalde estaba ajustada a la orden de la Corte Constitucional que le exigió al Distrito incluir a la población recicladora en el modelo de recolección de basuras.

También, insiste en que el gremio hizo varias intervenciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio porque les parecía que no había lugar a las reclamaciones por parte de los operadores privados.

-“Todavía no estamos todos incluidos”

A casi una semana de cumplirse un año de la implementación del esquema de recolección de basuras en la capital, todavía no está claro si el objetivo principal del cambio de modelo, que era la inclusión de los recicladores en el esquema de basuras, se ha cumplido.

Hoy, los recicladores dicen que el Distrito sí se ha preocupado por hacerlos parte del negocio, sin embargo, coinciden en que la falta de pedagogía y comunicación de algunos de los procesos del esquema han sido insuficientes para llevarlo a cabalidad.
Al respecto, Padilla aseguró que de los 17 mil recicladores que hay en la ciudad, sólo tres mil se encuentran censados y trabajando para alguna de las bodegas registradas ante la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, UAESP. De tal manera que, todavía 14 mil de estos trabajadores no están recibiendo el pago por cada tonelada de reciclaje recolectada, que corresponde a $87.700.

No obstante, la UAESP ha dicho que en febrero podrá cumplir con las demandas de los recicladores que están fuera del sistema, pues estarán listos 200 Centros de Transferencia que se encargarán de pesar el material y tener un mayor control al respecto.

Otro de los problemas que se está presentando en las plantas de reciclaje con el actual modelo de basuras tiene que ver con la no recolección por parte de los recicladores de algunos materiales en la fuente principal, tales como las bandejas de Icopor donde vienen empacadas frutas, carnes u otros alimentos. Para los recicladores no es rentable recoger este tipo de materiales, pues en las bodegas de reciclaje no se los pagan.

Finalmente, en cuanto a la multa anunciada esta semana para los ciudadanos que no separen los residuos en bolsas blancas y negras como lo indica la norma, la representante de los recicladores dijo que, “antes que ser coercitiva, la medida tiene que ser pedagógica, pues en Bogotá aún no hay una cultura del reciclaje”. Concluyó que es urgente hacer una campaña fuerte de comunicación para que la gente sepa qué debe reciclar, qué no y qué medidas son necesarias para quienes viven en conjuntos residenciales o zonas colectivas que no reciclen.

Fuente: Elespectador.com