Desde el lunes se restringe circulación en Chía. La prohibición no solo afecta el transporte de carga entre Cundinamarca y los santanderes, sino que implica el paso de 45 mil vehículos de estos por la capital. Piden una variante que no pase por Chía.


A partir del lunes entra en vigencia el decreto que firmó el alcalde de Chía, Leonardo Donoso, que restringe el tránsito de camiones de más de 3,4 toneladas por la vía principal del municipio. Se trata de la avenida Pradilla, un tramo de 800 metros que, aparte de ser la vía de acceso al municipio, es la única conexión entre dos concesiones viales: la Devisab y la Devinorte, que unen a Cundinamarca con el norte de Boyacá y los Santanderes.

El decreto, que se firmó el 16 de agosto, prohíbe circular de lunes a viernes entre las 6:00 a.m. y las 8:00 p.m. y los fines de semana entre las 4:00 y las 8:00 p.m. Los únicos exentos son los camiones que lleven periódicos, alimentos perecederos, ganado de lidia, basura, oxígeno, caña o maquinaria para emergencias en la vía.

Aunque la decisión la han calificado como una medida a la ligera, Donoso es enfático al decir que no solo fue bien pensada, sino calculada. “Nosotros debemos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Claro, también presionar a la Nación y a Cundinamarca para que se den cuenta de la necesidad de construir una variante que mejore la movilidad en la región. Por una vía de 800 metros sé que puede colapsar parte de la economía del país, pero es hora de que la Nación le cumpla a Chía”, dice Donoso.

Y es que el efecto sobre la movilidad del municipio es evidente. Según cálculos de la propia alcaldía, un recorrido desde Siberia hasta Chía, que debería durar 15 minutos, hoy puede tardar casi hora y media. “No estoy obligando a los transportadores a tomar vías alternas. Estoy generando una autoridad sobre el municipio. Nosotros en Chía no podemos esperar más porque realmente la movilidad está impactando en la calidad de vida de los habitantes”, enfatizó.

Para Donoso, lo único que le deja el transporte de carga al municipio son efectos negativos. Trancones, demora, deterioro de las vías, muertos, heridos, contaminación. “No nos deja nada positivo, porque ni siquiera tanquean en Chía. Son años de una congestión que ha dejado minusvalía en el comercio y los predios”, agrega.

A pesar de las solicitudes de varios sectores al alcalde para que reconsidere su decisión, él se mantiene firme. “Si hay un compromiso formal de Nación con Chía, pensaría en modificarla, porque de esa manera tendría algo para decirles a los habitantes. Pero desde que llegué a la Alcaldía no he recibido una respuesta seria. Yo modifiqué mi Plan de Ordenamiento Territorial, generé el desarrollo vial y lo único que me han dicho es ‘tranquilo, alcalde’ y yo no puedo seguir esperando”, explica Donoso.

La administración de Chía propone la construcción de dos variantes: la Troncal del Peaje, una vía de 3,2 kilómetros que arrancaría en el restaurante El Humero y saldría a la altura de Aguapanelas Internacional, y la Troncal del Río, entre Cota y Chía, que comenzaría en la hacienda El Noviciado, cruzando por el Club Guaymaral, la cual empataría con la Troncal del Peaje. “Se unirían las dos grandes vías, que deben ser de cuatro carriles, con puentes, sin tocar el casco urbano”, dijo el alcalde.

Fuente: Elespectador.com