Se incrementa valor de la factura de energía por sobretasa

Por orden del artículo 313 de la Ley 1955 de 2019, a partir de la factura de noviembre los usuarios residenciales de estratos 4, 5 y 6, y los comerciales y residenciales, tendrán que pagar una sobretasa de 4 pesos por kilovatio hora de energía consumida.

Y aunque Enel-Codensa, que tiene a cargo el servicio en Bogotá y Cundinamarca, asegura que el servicio no subirá de precio, en la realidad, el valor de la factura sí se incrementará a los suscriptores por causa de la sobretasa nacional con la que el Gobierno quiere que todos los colombianos salven a Electricaribe.

En la capital y Cundinamarca se estima que son 928.000 los clientes que tendrán que asumir el sobrecosto en su factura, por tener un uso comercial o industrial del servicio o por estar clasificados en los estratos socioeconómicos 4, 5 y 6, en el caso de los residenciales.

El estimativo de la Superintendencia de Servicios es que estos usuarios harán un aporte mensual de 2.900 millones de pesos en sobretasa. Son 34.800 millones de pesos en un año, sin contar los incrementos inflacionarios que hacen que mes a mes suba el valor de la factura.

Según los cálculos de Enel-Codensa, los 560.600 usuarios que tiene registrados en estratos 4, 5 y 6 pagarían, en promedio, entre 500 y 802 pesos de sobretasa. En cada caso dependerá del número de kilovatios.

Entre tanto, los 365.700 usuarios comerciales e industriales pagarían entre 2.680 y 7.164 pesos, en promedio. En cada caso depende del consumo individual.

No es la primera vez que a los bogotanos los cobija una medida de salvamento nacional que afecta el bolsillo. La más emblemática es el 4 × 1.000 que se aplica hoy a las transacciones financieras.

Fue creada como 2 × 1.000 en 1998 por un decreto (2331 de 1998) al amparo de la emergencia económica invocada por el gobierno para enfrentar la crisis financiera del país en esa época. El argumento fue el de “preservar la estabilidad y la solvencia del sistema y proteger a sus usuarios”, y hoy 21 años después no solo se volvió permanente sino que se incrementó a 4 × 1.000.

En Bogotá existe otra historia: la creación de la sobretasa a la gasolina, que se aprobó por acuerdo del Concejo en 1995 para el arreglo de la malla vial. También era una medida temporal que se volvió permanente y nacional.

Pero los casos que más les duelen a los bogotanos son los que han implicado sobrecostos para la ciudad por negligencia o por corrupción. Uno emblemático es el deprimido de la calle 94, que se estimaba en unos 48.000 millones de pesos cuando se cobró la valorización para hacerla, y terminó costando 170.000 millones de pesos.

El excedente salió de los impuestos de los bogotanos, y significó dejar de hacer otras inversiones para poder terminar el que se había convertido en un elefante blanco. Sin ir más lejos, en la actual alcaldía tuvieron que destinar más de 400.000 millones de pesos para terminar 12 obras de valorización que las administraciones de 2005 a 2014 cobraron pero no ejecutaron y cuando se fueron a hacer las obras, la plata no alcanzaba. También salió de los impuestos de la ciudad y por asumirlas se renunció a otras inversiones.

Fuente: eltiempo.com

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