La madre biológica de esta menor ha dado dos versiones, ahora está en la cárcel. ¿Pero quién es ella?

El nombre de esta mujer es Carolina Galván, una joven que creció sin la presencia de su madre, dolor que cargó junto a Xiomara, su hermana, durante toda su vida. Ambas contaron con el apoyo de su papá y su abuela paterna y compartían juntas en una casa en el barrio Roma, localidad de Kennedy.

A finales de 2018 resultó embarazada, situación que resultó sorpresiva para su familia, y el 30 de marzo de 2019 dio a luz a Sara Sofía, la pequeña que actualmente está desaparecida.

Ya con la niña, en octubre del año pasado decidió irse de la casa. Carolina es descrita como una joven que no sabía qué hacer de su vida, incluso en el jardín donde asistía la pequeña se percataron del evidente abandono en el que tenía a su hija.

Xiomara, hermana de Carolina, aseguró que le costaba su rol de mamá, por eso perdió la custodia de Sara. “De un tiempo para acá sólo venía a verla de vez en cuando”, la recogía y luego la entregaba de vuelta a su tía, aunque eso no pasó el 23 de enero cuando llamó a avisar que se quedaba con la menor.

Xiomara contó que mediante el relato de una mujer venezolana que trabajaba en Corabastos, conoció que Carolina había llegado a ese sector a prostituirse y era llevada por Nilson Díaz, hombre con el que convivía en una casa con tres niños y una niña.

La venezolana, de nombre Marisela, también contó que Carolina, el 28 de enero, le había dado de comer lentejas a la pequeña, luego se había quedado dormida y que tres horas después la niña no despertaba. Estaba morada y había muerto.

Supuestamente el miedo de la pareja hizo que metieran el cuerpo de la pequeña dentro de una bolsa y una caja que fue arrojada al río Tunjuelito en los límites entre Bosa y Kennedy. Según la testigo, entre ellos inició un pacto en el que Carolina era obligada a trabajar y a llevarle todo lo producido a su pareja, y este a callar lo que había sucedido.

La Fiscalía General de la Nación obtuvo medida de aseguramiento en centro carcelario para la pareja. El ente acusador les imputó el delito de desaparición forzada agravado, pero ninguno de los dos aceptó el cargo. Mientras tanto sigue la búsqueda de la pequeña por las autoridades sin tener rastro alguno. ​

Fuente y apoyo: eltiempo.com