Quizá el segmento de la población más perjudicado por las medidas tomadas en cuarentena son los mayores de 50 años. Hoy buscan desesperadamente apoyo para que puedan aportar económicamente a sus hogares.

La preocupación en muchos hogares de Soacha es que los mayores de 50 años han quedado sin medios para trabajar, ya que en ninguna empresa los reciben y en aquellas donde tenían trabajo los despidieron, es por esto que piden ayuda a la administración municipal para intentar arreglar esta situación.

Rosa López, líder comunal de Soacha comenta: “Queremos que tengan en cuenta tanto a hombres como a mujeres, que en estos momentos de pandemia han quedado desempleados y que de acuerdo a las directrices nacionales  no los reciben en ninguna empresa, o con esas edades los despiden. Nos gustaría que se den más oportunidades para esta población, ya que es gente que no tiene recursos y con esta pandemia han quedado peor de desamparados”.

De este modo comentan que la situación cada vez está peor porque las personas se han quedado sin recursos y muchos sin trabajo, entonces piden que también se les preste atención debido a que se han visto gravemente afectados con esta cuarentena.

 “Este mensaje es para la Alcaldía de Soacha, que sepan que estamos desempleados por motivos de la pandemia, entonces queremos que se nos tenga en cuenta porque no tenemos de donde más agarrarnos y ahora con el control a los vendedores ambulantes, muchos de nosotros conseguíamos recursos ofreciendo nuestros productos. Pedimos que nos tengan presentes porque se han dado muchas ayudas y a este sector nada; además el desempleo nos tiene realmente preocupados”, dijo Danilo, residente de Quintas de Santa Ana.

Finalmente, piden a la administración municipal y a los empresarios consideración con ellos debido a que no tienen los medios para trabajar y  por falta de posibilidades se han quedado sin ninguna forma de ingresos. No les permiten laborar  y en ningún lado los reciben, por lo tanto solicitan atención porque con el paso de la cuarentena la situación se pone cada vez peor.

Por Natalia Soto Parra