Como es del conocimiento de todos, en el mes de octubre se llevarán a cabo las elecciones regionales, por ello desde este mes ya inician las campañas de candidatos que buscan llegar a ocupar algún cargo de elección popular. No obstante, en el escenario local la contienda ha empezado a partir de las diversas tramas y estrategias para alcanzar la codiciada alcaldía, digo codiciada porque ser alcalde de Suacha implica el manejo de un presupuesto no despreciable de más de 300mil millones de pesos al año, monto que de todas formas se queda corto para saldar las necesidades que agobian a Suacha.

Es en ese orden de ideas que emergen los guardianes de la dignidad local, aquellos quienes se autoproclaman como los salvadores del territorio, y que poseen la fórmula para sacar al municipio de la crisis en la que se encuentra sumido desde hace varios años, pero el misterio del asunto es que siempre aparecen cada cuatro años de forma oportuna ad portas de las elecciones. Entonces algunos hablan de la inminente necesidad de buscar un “gerente” para Soacha, para que maneje este inmenso negocio municipal, y así administre la tienda eficazmente para los intereses de algunos. De igual manera el partido de gobierno ya ha elegido al que se supone debe reemplazar la pobre gestión de Eleazar, lo anterior obedeciendo fidedignamente al mando (o capricho) de la supuesta baronesa que radicalmente controla los destinos de ese quiste (partido) político que ha sido fatal en la salud de la política suachuna.

Entonces se recurre a todo tipo de alianzas o en este caso de artimañas entre los distintos partidos y oscuros politiqueros de siempre, que ya anuncian la intensión de seguir mandando en Soacha para sacar ganancia, tal  como se ha demostrado en las anteriores administraciones. De persistir los mismos con las mismas es probable que se sigan manteniendo las viejas prácticas de corrupción que desde hace años carcomen como gangrena el presupuesto municipal; adjudicación de contratos, puestos públicos y grandes dádivas para aquellos que impulsaron las respectivas campañas. Uno de los casos más recurrentes en este aspecto es que a los funcionarios de la alcaldía de forma subrepticia les obligan a hacer campaña, consiguiendo votos por el candidato que se les ordene, de lo contrario el puesto se pone en riesgo.   

Por el otro lado, en los sectores alternativos se posicionan nuevos liderazgos que tienen la visión de construir una Suacha distinta, sin embargo, es fundamental que esos liderazgos se conformen en el seno de una política comunitaria o política de la comunidad, desde la dimensión dialógica y dialéctica, asunto que no es nada fácil de hacer, pero tampoco imposible.

Una seria dificultad que sortean estos liderazgos alternativos radica en los egos y ánimos segregacionistas de ciertos personajes quienes en lugar de construir un proyecto común que beneficie al pueblo, se empeñan en dividir los procesos en caso de no atender sus caprichos: unidad sí, pero a mi manera. Este tipo de personas verdaderamente no atienden a los intereses públicos y causan un serio daño al objetivo de construir una política inspirada en el bien común.

Es fundamental entender que la política debe tener como objetivo central el construir un bienestar general para toda la población, cuyas necesidades básicas se vean todas satisfechas, aspecto que parecerá un poco utópico, pero que en lo inmediato es urgente empezar a realizar, por eso mismo la invitación es a repensar la política local, reflexionando sobre cuáles son las tareas que están pendientes por hacer, una de ellas es evitar que los polítiqueros de oficio lleguen una vez más al poder, es necesario constituir una política transparente y decente que permita a la tierra del Dios Varón surgir.

Julio Guasca
julio89under@hotmail.com