Aprovechando el lanzamiento de su libro ‘El síndrome del ego’, realizado en Soacha el pasado viernes, Óscar Fernández compartió unos minutos con los lectores de Periodismo Público para hablar un poco acerca de su trayectoria en las letras, dialogar sobre el contenido de la publicación y evocar el trabajo que ha realizado en el Municipio desde el año 2009.


Cabe recordar que Fernández llegó a Soacha hace dos años para realizar el documental ‘Que los brazos de la infancia salven a la paz’, donde muestra la vida de los niños del Municipio en situaciones de vulnerabilidad y cómo estos encuentran en el arte y la cultura una alternativa para escapar de esas dificultades y construir un proyecto de vida.

Para esta ocasión, con su nuevo trabajo, el escritor presenta un relato de la guerra de más de 9000 años que vivido el pueblo palestino, en la cual han sido los niños quienes han resultado más afectados:

Periodismo Público: Óscar, nuevamente en Soacha, esta vez presentando su nueva obra literaria ‘El síndrome del ego’. Empecemos hablando un poco de su trayectoria y específicamente del trabajo que ha realizado en Soacha, teniendo en cuenta que en el 2009 usted realizó en el Municipio el documental ‘Que los brazos de la infancia salven a la paz’.

Óscar Fernández: Estamos haciendo un trabajo con los niños tanto en Palestina como en Colombia, Haití y muchos otros lugares por medio del documental, las letras y la música.

PP: No es un hecho meramente coincidencial, pero tampoco es muy común ver cómo un Ingeniero Civil llega a la Literatura y al Arte, dedicándose con total esmero a estos dos oficios.

ÓF: Bueno, a veces no nos explicamos por qué pasan las cosas, pero creo que el mundo debe dar una vuelta completa para situarnos en el camino donde debemos estar. La Ingeniería es lo que me da de comer, pero su ejercicio me ha llevado a lugares como Palestina para construir escuelas, un trabajo que también he podido realizar en otros países para tratar de ayudar. En Haití, por ejemplo, hicimos un proyecto de plantas de aguas residuales a fin de purificarlas y evitar el cólera, eso me ha permitido ver la situación que viven esas personas para poder escribir en otro momento puntual de la vida y darme cuenta que una cosa me alimenta la barriga y otra el espíritu, eso no tiene precio alguno. Siempre me ha gustado escribir pero nunca pensé hacerlo. Mi primer libro titulado ‘El Inframundo’, empezó como un diario y jamás me imaginé que llegaría a ser un libro, la verdad fue una coincidencia de la vida.

PP: Sobre todo teniendo en cuenta que ya son siete las obras literarias que ha publicado

ÓF: Sí, ya son siete publicaciones, lo importante es que mientras sigan habiendo ganas, ideas y espíritu para hacer estas cosas y (tristemente debo decirlo) problemáticas que se siguen denunciando, debemos continuar esta labor porque no nos podemos quedar callados, es mi forma de expresarme igual que lo haría un músico con una nueva canción o un nuevo álbum. Nosotros lo hacemos por medio de la Literatura y creo que en mi caso particular también por medio del documental. Mientras existan esas motivaciones, seguiremos en el camino.

PP: El conflicto de Oriente Medio para el caso de Palestina y la crisis en Haití, son problemáticas que quizá son conocidas a la ligera por el común de la gente, ¿por qué hacer ese análisis detallado a estas problemáticas geopolíticas que vive el mundo actual?

ÓF: Mucha gente no sabe o no quiere saber las razones que generan esas situaciones, simplemente cierra los ojos cuando ve algo relacionado con el tema. Soy muy curioso y quiero estar al día con lo que ocurre en el mundo que me tocó vivir, por eso me gusta explorar la vida a fondo y no simplemente ver este planeta y dejarlo pasar, debo tratar de modificarlo con mi grano de arena. Lo hago por medio de la Literatura porque esa es mi vertiente y es mi verdad, mi forma de transportarme. Me da una pena inmensa ver que muchos escritores nos mienten como lo hacen los medios cuando no escriben la verdad y prostituyen su Literatura, es algo realmente triste. Hasta que deje de existir el género humano dejarán de existir las guerras y aunque creo que esto ya lo han dicho muchas personas, simplemente estamos hablando de lo que somos como sociedad, lo que somos hoy en el futuro no será. Seguimos haciendo campañas para que los niños no tiren basura, que no contaminen el planeta porque este regresa todo lo que le das. Estamos convirtiendo esto en un mundo de conflictos, de suciedad, de corrupción hacia los niños que pueden salvarlo, y los adultos, en especial los que tienen el poder, están dejando algo triste. Por qué no denunciar que tenemos derecho a beber esa agua, respirar ese aire, tomar nuestras calles, hablar, gritar y decir lo que nazca de nuestro interior?.

PP: Podemos intuir una responsabilidad suya para denunciar esas problemáticas, esos conflictos y crear conciencia, ¿qué lo motiva?

ÓF: Siempre me preguntan que a quién estudio y yo digo que a los niños, porque son las nuevas generaciones las que nos van a rescatar. Mi motivación es que de un mensaje que le dé a 80 personas siempre quedarán semillas en dos o tres corazones que a futuro te pueden dar una sorpresa enorme como “soy corresponsal en Palestina” o “tengo un puesto dirigente en determinado lugar”, “estoy haciendo esto”, “estoy luchando contra lo otro”. Pienso que es una forma de sembrar estas semillas, es mi motivación personal lejos de que sea escritor o venda, si me conocen o no. Se trata de sembrar esa semilla para el cambio, ese es mi único motor.

PP: Usted llegó a Soacha por primera vez para hacer ‘Que los brazos…’, desde ese entonces ha podido conocer de manera amplia y detallada la problemática que tiene el Municipio relacionada con lo que pasa a nivel Nacional, ¿qué relación existe entre esto y lo que usted plasma en sus obras literarias?

ÓF: Los niños son los más afectados, ya sea porque les toca crecer en la pobreza o estén presos como los palestinos, sean víctimas de un conflicto bélico de cualquier índole, secuestro y demás, o permanezcan privados de sus libertades y sus capacidades para seguir estudiando. Pequeños que son criados en el odio y en la guerra. Esa es la triste similitud, independientemente de cómo se llame el conflicto o qué causas o pretextos lo originen, siempre los más perjudicados van a ser los niños.

PP: Con el documental de 2009 se muestra un capítulo que quizá es desconocido e inexplorado por muchas personas dentro de Soacha y fuera del Municipio, usted menciona que en la actualidad el proyecto está siendo sometido a una modificación y a algunos ajustes, ¿por qué?

ÓF: El documental es algo bonito que nos habla de los niños, del arte y también de la problemática, pero queremos llevarlo a un punto más profesional y creo que podemos manejar una historia no tan plana en sentimientos, sino con emociones más fuertes. Tenemos el potencial para hacerlo y podemos lograr que participe en video concursos para dejar muy en alto el nombre de Soacha. La vez pasada el trabajo se terminó, pero lo interrumpimos porque el equipo estaba muy saturado y muy cansado, desgastado porque hicimos milagros en poco tiempo y con poco presupuesto, pero se logró un proyecto que fue costosísimo, aunque con un capital humano increíble. Creo que eso no se puede quedar así y el objeto de estas vacaciones de año y medio fue madurar nuestras ideas y pensar bien qué es lo queremos proyectar para que con base en eso hagamos las modificaciones pertinentes sin dejar atrás el concepto de lo que ya hemos creado.

PP: ¿Qué ha sido lo mejor de su experiencia en Colombia y más exactamente en Soacha?

ÓF: Ver a todos estos niños que se transportan desde lugares como Cazucá para venir a la Casa de la Cultura y aprender música, o muchas niñas pequeñitas que desde temprano empiezan en la danza y se apasionan siendo sensibles en ello. Ver a los profesores que les dan su tiempo a los pequeños incluso sin tener contrato, esos maestros que aman el arte y la cultura, y que viven del espíritu haciéndolo visible por medio de esto.

PP: ¿Ya comió Ajiaco?

ÓF: (Risas) sí, es riquísimo y soy un fan de él. Lo probé la primera vez que vine y en esta ocasión repetí, me dije que tenía que repetir, había que beber de esa agua dos veces.

PP: ¿Y las almojábanas?

ÓF: No recuerdo, creo que aún no, pero las voy a probar, de hecho estoy haciendo mi listilla para acordarme de todo lo que me falta por probar. No es tarde para degustar esos manjares que ofrece el Municipio de Soacha y desde luego lo voy a hacer.

PP: ¿Qué mensaje envía a todos los soachunos?

ÓF: Debemos sentirnos orgullosos de lo que somos, pese a que la publicidad y los medios nos hagan ser el punto negro en la hoja blanca, pese a que nos estigmaticen y nos marginen, o digan lo que digan. Nunca debemos dejar nuestros sueños de lado, hay que sentirnos orgullosos de lo que somos y estamos obligados a ponerlo muy en alto porque tenemos la capacidad de hacerlo. Me he encontrado con gente maravillosa y espectacular acá que está dispuesta a darlo todo para que ese cambio se produzca.

PP: ¿Qué viene para más adelante a partir de hoy?

ÓF: Vamos a meternos en un conflicto como lo fue la Guerra en Irak, por medio de alguien que fue encarcelado por el mismo ejército americano, un soldado Americano – Británico que pasó información a Wikileaks desde Kuwait. Se trata de un joven de 23 años que está encarcelado y encadenado 23 horas al día, humillado por ser un héroe que quiso comunicar la verdad de lo que nos ocultan los medios, la idea es hacer visible este caso de esos seres caídos.

PP: Una frase para el cierre

ÓF: Soy un soachuno de corazón, les envío un saludo a todos, un beso a las chicas y abrazos a los chicos. Pronto volveré visitar a todos los soachunos.